Seamos Semilla en el mundo




Querida Familia de Descubriendo el Siglo XXIUno de los elementos fundamentales en nuestras celebraciones semanales de la Eucaristía lo es el escuchar y meditar fragmentos de la Palabra de Dios. Muchas veces no tenemos tiempo de escucharlos con calma. Deseamos tener ese tiempo necesario para que la Palabra viva de Dios penetre nuestras vidas. Necesitamos escuchar a Dios. Esa es una de las razones que nos lleva a poner en nuestra página las lecturas correspondientes tanto de cada domingo del año como de ciertas fiestas importantes de nuestro calendario litúrgico. Esperemos que este nuevo servicio de difusión de la Palabra de Dios sea de su agrado y, sobre todo, les ayude a escuchar a Dios que nos habla a través de su Palabra.

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Palabra de Dios

Palabra de Dios

Wednesday, April 25, 2012

Domingo 29 de Abril de 2012 Ciclo B

4º Domingo de Pascua
PRIMERA LECTURA
Hechos de los apóstoles 4,8-12
Ningún otro puede salvarEn aquellos días, Pedro, lleno del Espíritu Santo, dijo: "Jefes del pueblo y ancianos: Porque le hemos hecho un favor a un enfermo, nos interrogáis hoy para averiguar qué poder ha curado a ese hombre; pues, quede bien claro a todos vosotros y a todo Israel que ha sido el nombre de Jesucristo Nazareno, a quien vosotros crucificasteis y a quien Dios resucitó de entre los muertos; por su nombre, se presenta éste sano ante vosotros. Jesús es la piedra que desechasteis vosotros, los arquitectos, y que se ha convertido en piedra angular; ningún otro puede salvar; bajo el cielo, no se nos ha dado otro nombre que pueda salvarnos."
Palabra de Dios

Salmo responsorial: 117La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular.
Dad gracias al Señor porque es bueno, / porque es eterna su misericordia. / Mejor es refugiarse en el Señor / que fiarse de los hombres, / mejor es refugiarse en el Señor / que fiarse de los jefes. R.
Te doy gracias porque me escuchaste / y fuiste mi salvación. / La piedra que desecharon los arquitectos / es ahora la piedra angular. / Es el Señor quien lo ha hecho, / ha sido un milagro patente. R.

Bendito el que viene en nombre del Señor, / os bendecimos desde la casa del Señor. / Tú eres mi Dios, te doy gracias; / Dios mío, yo te ensalzo. / Dad gracias al Señor porque es bueno, / porque es eterna su misericordia. R.

SEGUNDA LECTURA
1Juan 3,1-2
Veremos a Dios tal cual es
Queridos hermanos: Mirad qué amor nos ha tenido el Padre para llamarnos hijos de Dios, pues ¡lo somos! El mundo no nos conoce porque no le conoció a él. Queridos, ahora somos hijos de Dios y aún no se ha manifestado lo que seremos. Sabemos que, cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque lo veremos tal cual es.
PALABRA DE DIOS
SANTO EVANGELIO
Juan 10,11-18
El buen pastor da
la vida por las ovejas
En aquel tiempo, dijo Jesús: "Yo soy el buen Pastor.
El buen pastor da la vida por las ovejas; el asalariado, que no es pastor ni dueño de las ovejas, ve venir el lobo, abandona las ovejas y huye; y el lobo hace estrago y las dispersa; y es que a un asalariado no le importan las ovejas.
Yo soy el buen Pastor, que conozco a las mías, y las mías me conocen, igual que al Padre me conoce, y yo conozco al Padre; yo doy mi vida por las ovejas.
Tengo, además, otras ovejas que no son de este redil; también a ésas las tengo que traer, y escucharán mi voz, y habrá un solo rebaño, un solo Pastor.
Por esto me ama el Padre, porque yo entrego mi vida para poder recuperarla.
Nadie me la quita, sino que yo la entrego libremente. Tengo poder para entregarla y tengo poder para recuperarla: este mandato he recibido de mi Padre."
PALABRA DEL SEÑOR

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    Monday, April 23, 2012

    Pictures Divine Mercy /Fotos Divina Misericordia

    Peregrinación a la Divina Misericordia, Abril 21, 2012 con el Padre Tomas del Valle-Reyes

    Pilgrimage to The Divine Mercy on Stockbridge, Massachusetts on April 21, 2012 with Father Tomas Del Valle-Reyes

    Wednesday, April 18, 2012

    Domingo 22 de Abril de 2012 Ciclo B

    3º Domingo de Pascua
    PRIMERA LECTURA
    Hechos de los apóstoles 3,13-15.17-19Matasteis al autor de la vida, pero Dios lo resucitó de entre los muertos
    En aquellos días, Pedro dijo a la gente: "El Dios de Abrahán, de Isaac y de Jacob, el Dios de nuestros padres, ha glorificado a su siervo Jesús, al que vosotros entregasteis y rechazasteis ante Pilato, cuando había decidido soltarlo. Rechazasteis al santo, al justo, y pedisteis el indulto de un asesino; matasteis al autor de la vida, pero Dios lo resucitó de entre los muertos, y nosotros somos testigos. Sin embargo, hermanos, sé que lo hicisteis por ignorancia, y vuestras autoridades lo mismo; pero Dios cumplió de esta manera lo que había dicho por los profetas, que su Mesías tenía que padecer. Por tanto, arrepentíos y convertíos, para que se borren vuestros pecados."

    Salmo responsorial: 4Haz brillar sobre nosotros la luz de tu rostro, Señor.
    Escúchame cuando te invoco, Dios, defensor mío; / tú que en el aprieto me diste anchura, / ten piedad de mí y escucha mi oración. R.
    Hay muchos que dicen: "¿Quién nos hará ver la dicha, / si la luz de tu rostro ha huido de nosotros?" R.
    En paz me acuesto y en seguida me duermo, / porque tú solo, Señor, me haces vivir tranquilo. R.
    SEGUNDA LECTURA
    1Juan 2,1-5
    Él es víctima de propiciación por nuestros pecados y también por los del mundo enteroHijos míos, os escribo esto para que no pequéis. Pero, si alguno peca, tenemos a uno que abogue ante el Padre: a Jesucristo, el Justo.
    Él es víctima de propiciación por nuestros pecados, no sólo por los nuestros, sino también por los del mundo entero. En esto sabemos que lo conocemos: en que guardamos sus mandamientos.
    Quien dice: "Yo lo conozco", y no guarda sus mandamientos, es un mentiroso, y la verdad no está en él. Pero quien guarda su palabra, ciertamente el amor de Dios ha llegado en él a su plenitud. En esto conocemos que estamos en él.
    PALABRA DE DIOS

    SANTO EVANGELIO
    Lucas 24,35-48
    Así estaba escrito:
    el Mesías padecerá y resucitará de entre los muertos al tercer día
    En aquel tiempo, contaban los discípulos lo que les había pasado por el camino y cómo habían reconocido a Jesús al partir el pan. Estaban hablando de estas cosas, cuando se presenta Jesús en medio de ellos y les dice: "Paz a vosotros." Llenos de miedo por la sorpresa, creían ver un fantasma. Él les dijo: "¿Por qué os alarmáis?, ¿por qué surgen dudas en vuestro interior? Mirad mis manos y mis pies: soy yo en persona. Palpadme y daos cuenta de que un fantasma no tiene carne y huesos, como veis que yo tengo." Dicho esto, les mostró las manos y los pies. Y como no acababan de creer por la alegría, y seguían atónitos, les dijo: "¿Tenéis ahí algo de comer?"Ellos le ofrecieron un trozo de pez asado. Él lo tomó y comió delante de ellos.
    Y les dijo: "Esto es lo que os decía mientras estaba con vosotros: que todo lo escrito en la ley de Moisés y en los profetas y salmos acerca de mí tenía que cumplirse." Entonces les abrió el entendimiento para comprender las Escrituras. Y añadió: "Así estaba escrito: el Mesías padecerá, resucitará de entre los muertos al tercer día, y en su nombre se predicará la conversión y el perdón de los pecados a todos los pueblos, comenzando por Jerusalén. Vosotros sois testigos de esto."
    PALABRA DEL SEÑOR

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    Friday, April 6, 2012

    Sábado 07 de Abril de 2012

    Sábado Santo
    PRIMERA LECTURA
    VIGILIA PASCUAL EN LA NOCHE SANTA
    Primera lectura:
    Génesis 1,1-2,2
    Vio Dios todo lo que había hecho; y era muy bueno
    Al principio creó Dios el cielo y la tierra. La tierra era un caos informe; sobre la faz del abismo, la tiniebla. Y el aliento de Dios se cernía sobre la faz de las aguas.
    Y dijo Dios: "Que exista la luz."
    Y la luz existió.
    Y vio Dios que la luz era buena. Y separó Dios la luz de la tiniebla; llamó Dios a la luz "Día"; a la tiniebla, "Noche".
    Pasó una tarde, pasó una mañana: el día primero.
    Y dijo Dios: "Que exista una bóveda entre las aguas, que separe aguas de aguas."
    E hizo Dios una bóveda y separó las aguas de debajo de la bóveda de las aguas de encima de la bóveda.
    Y así fue.
    Y llamó Dios a la bóveda "Cielo".
    Pasó una tarde, pasó una mañana: el día segundo.
    Y dijo Dios: "Que se junten las aguas de debajo del cielo en un solo sitio, y que aparezcan los continentes."
    Y así fue.
    Y llamó Dios a los continentes "Tierra", y a la masa de las aguas la llamó "Mar".
    Y vio Dios que era bueno.
    Y dijo Dios: "Verdee la tierra hierba verde que engendre semilla, y árboles frutales que den fruto según su especie y que lleven semilla sobre la tierra."
    Y así fue.
    La tierra brotó hierba verde que engendraba semilla según su especie, y árboles que daban fruto y llevaban semilla según su especie.
    Y vio Dios que era bueno.
    Pasó una tarde, pasó una mañana: el día tercero.
    Y dijo Dios: "Que existan lumbreras en la bóveda del cielo, para separar el día de la noche, para señalar las fiestas, los días y los años; y sirvan de lumbreras en la bóveda del cielo, para dar luz sobre la tierra."
    Y así fue.
    E hizo Dios dos lumbreras grandes: la lumbrera mayor para regir el día, la lumbrera menor para regir la noche, y las estrellas. Y las puso Dios en la bóveda del cielo, para dar luz sobre la tierra; para regir el día y la noche, para separar la luz de la tiniebla.
    Y vio Dios que era bueno.
    Pasó una tarde, pasó una mañana: el día cuarto.
    Y dijo Dios: "Pululen las aguas un pulular de vivientes, y pájaros vuelen sobre la tierra frente a la bóveda del cielo."
    Y creó Dios los cetáceos y los vivientes que se deslizan y que el agua hizo pulular según sus especies, y las aves aladas según sus especies.
    Y vio Dios que era bueno.
    Y Dios los bendijo, diciendo: "Creced, multiplicaos, llenad las aguas del mar; que las aves se multipliquen en la tierra."
    Pasó una tarde, pasó una mañana: el día quinto.
    Y dijo Dios: "Produzca la tierra vivientes según sus especies: animales domésticos, reptiles y fieras según sus especies."
    Y así fue.
    E hizo Dios las fieras según sus especies, los animales domésticos según sus especies y los reptiles según sus especies.
    Y vio Dios que era bueno.
    Y dijo Dios: "Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza; que domine los peces del mar, las aves del cielo, los animales domésticos, los reptiles de la tierra."
    Y creó Dios al hombre a su imagen; a imagen de Dios lo creó; hombre y mujer los creó.
    Y los bendijo Dios y les dijo: "Creced, multiplicaos, llenad la tierra y sometedla; dominad los peces del mar, las aves del cielo, los vivientes que se mueven sobre la tierra."
    Y dijo Dios: "Mirad, os entrego todas las hierbas que engendran semilla sobre la faz de la tierra; y todos los árboles frutales que engendran semilla os servirán de alimento; y a todas las fieras de la tierra, a todas las aves del cielo, a todos los reptiles de la tierra, a todo ser que respira, la hierba verde les servirá de alimento."
    Y así fue.
    Y vio Dios todo lo que había hecho; y era muy bueno.
    Pasó una tarde, pasó una mañana: el día sexto.
    Y quedaron concluidos el cielo, la tierra y sus ejércitos.
    Y concluyó Dios para el día séptimo todo el trabajo que había hecho; y descansó el día séptimo de todo el trabajo que había hecho.
    O bien más breve:

    Génesis 1, 1. 26-31a
    Al principio creó Dios el cielo y la tierra.Y dijo Dios: "Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza; que domine los peces del mar, las aves del cielo, los animales domésticos, los reptiles de la tierra."
    Y creó Dios al hombre a su imagen; a imagen de Dios lo creo; hombre y mujer los creó.
    Y los bendijo Dios y les dijo: "Creced, multiplicaos, llenad la tierra y sometedla; dominad los peces del mar, las aves del cielo, los vivientes que se mueven sobre la tierra."
    Y dijo Dios: "Mirad, os entrego todas las hierbas que engendran semilla sobre la faz de la tierra; y todos los árboles frutales que engendran semilla os servirán de alimento; y a todas las fieras de la tierra, a todas las aves del cielo, a todos los reptiles de la tierra, a todo ser que respira, la hierba verde les servirá de alimento."
    Y así fue.
    Y vio Dios todo lo que había hecho; y era muy bueno.
    Salmo responsorial: 103.
    Envía tu espíritu, Señor, y repuebla la faz de la tierra.
    Bendice, alma mía, al Señor; ¡Dios mío, qué grande eres! Te vistes de belleza y majestad, la luz te envuelve como un manto. R.
    Asentaste la tierra sobre sus cimientos, y no vacilará jamás; la cubriste con el manto del océano, y las aguas se posaron sobre las montañas. R.
    De los manantiales sacas los ríos, para que fluyan entre los montes; junto a ellos habitan las aves del cielo, y entre las frondas se oye su canto. R.
    Desde tu morada riegas los montes, y la tierra se sacia de tu acción fecunda; haces brotar hierba para los ganados, y forraje para los que sirven al hombre. R.
    Cuántas son tus obras, Señor, y todas las hiciste con sabiduría; la tierra está llena de tus criaturas. ¡Bendice, alma mía, al Señor! R.

    O bien; :
    Salmo responsorial: 32.:
    La misericordia del Señor llena la tierra
    La palabra del Señor es sincera, y todas sus acciones son leales; él ama la justicia y el derecho, y su misericordia llena la tierra. R.
    La palabra del Señor hizo el cielo; el aliento de su boca, sus ejércitos; encierra en un odre las aguas marinas, mete en un depósito el océano. R.
    Dichosa la nación cuyo Dios es el Señor, el pueblo que él se escogió como heredad. El Señor mira desde el cielo, se fija en todos los hombres. R.
    Nosotros aguardamos al Señor: él es nuestro auxilio y escudo. Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros, como lo esperamos de ti. R.
    Segunda lectura:
    Génesis 22, 1-18
    El sacrificio de Abrahán,
    nuestro padre en la feEn aquellos días, Dios puso a prueba a Abrahán, llamándole: "¡Abrahán!" Él respondió: "Aquí me tienes." Dios le dijo: "Toma a tu hijo único, al que quieres, a Isaac, y vete al país de Moria y ofrécemelo allí en sacrificio en uno de los montes que yo te indicaré."
    Abrahán madrugó, aparejó el asno y se llevó consigo a dos criados y a su hijo Isaac; cortó leña para el sacrificio y se encaminó al lugar que le había indicado Dios.
    El tercer día levantó Abrahán los ojos y descubrió el sitio de lejos. Y Abrahán dijo a sus criados: "Quedaos aquí con el asno; yo con el muchacho iré hasta allá para adorar, y después volveremos con vosotros."
    Abrahán tomó la leña para el sacrificio, se la cargó a su hijo Isaac, y él llevaba el fuego y el cuchillo. Los dos caminaban juntos.
    Isaac dijo a Abrahán, su padre: "Padre."
    Él respondió: "Aquí estoy, hijo mío."
    El muchacho dijo: "Tenemos fuego y leña, pero, ¿dónde está el cordero para el sacrificio?"
    Abrahán contestó: "Dios proveerá el cordero para el sacrificio, hijo mío."
    Y siguieron caminando juntos.
    Cuando llegaron al sitio que le había dicho Dios, Abrahán levantó allí el altar y apiló la leña, luego ató a su hijo Isaac y lo puso sobre el altar, encima de la leña. Entonces Abrahán tomó el cuchillo para degollar a su hijo; pero el ángel del Señor le gritó desde el cielo: "¡Abrahán, Abrahán!"
    Él contestó: "Aquí me tienes."
    El ángel le ordenó: "No alargues la mano contra tu hijo ni le hagas nada. Ahora sé que temes a Dios, porque no te has reservado a tu hijo, tu único hijo."
    Abrahán levantó los ojos y vio un carnero enredado por los cuernos en la maleza. Se acercó, tomó el carnero y lo ofreció en sacrificio en lugar de su hijo.
    Abrahán llamó aquel sitio "El Señor ve", por lo que se dice aún hoy "El monte del Señor ve".
    El ángel del Señor volvió a gritar a Abrahán desde el cielo: "Juro por mí mismo -oráculo del Señor-: Por haber hecho esto, por no haberte reservado tu hijo único, te bendeciré, multiplicaré a tus descendientes como las estrellas del cielo y como la arena de la playa.
    Tus descendientes conquistarán las puertas de las ciudades enemigas. Todos los pueblos del mundo se bendecirán con tu descendencia, porque me has obedecido."
    O bien más breve:
    Génesis 22, 1-2. 9a. 10-13. 15-18
    El sacrificio de Abrahán, nuestro padre en la feEn aquellos días, Dios puso a prueba a Abrahán, llamándole: "¡Abrahán!"
    Él respondió: "Aquí me tienes."
    Dios le dijo: "Toma a tu hijo único, al que quieres, a Isaac, y vete al país de Moria y ofrécemelo allí en sacrificio en uno de los montes que yo te indicaré."
    Cuando llegaron al sitio que le había dicho Dios, Abrahán levantó allí el altar y tomó el cuchillo para degollar a su hijo; pero el ángel del Señor le gritó desde el cielo: "¡Abrahán, Abrahán!"
    Él contestó: "Aquí me tienes."
    El ángel le ordenó: "No alargues la mano contra tu hijo ni le hagas nada. Ahora sé que temes a Dios, porque no te has reservado a tu hijo, tu único hijo."
    Abrahán levantó los ojos y vio un carnero enredado por los cuernos en la maleza. Se acercó, tomó el carnero y lo ofreció en sacrificio en lugar de su hijo.
    El ángel del Señor volvió a gritar a Abrahán desde el cielo: "Juro por mí mismo -oráculo del Señor-: Por haber hecho esto, por no haberte reservado tu hijo único, te bendeciré, multiplicaré a tus descendientes como las estrellas del cielo y como la arena de la playa. Tus descendientes conquistarán las puertas de las ciudades enemigas. Todos los pueblos del mundo se bendecirán con tu descendencia, porque me has obedecido."
    Salmo responsorial: 15
    Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti.El Señor es el lote de mi heredad y mi copa; mi suerte está en tu mano. Tengo siempre presente al Señor, con él a mi derecha no vacilaré. R.
    Por eso se me alegra el corazón, se gozan mis entrañas, y mi carne descansa serena. Porque no me entregarás a la muerte, ni dejarás a tu fiel conocer la corrupción. R.
    Me enseñarás el sendero de la vida, me saciarás de gozo en tu presencia, de alegría perpetua a tu derecha. R.
    Tercera lectura:
    Éxodo 14, 15-15, 1
    Los israelitas en medio del mar a pie enjuto
    En aquellos días, dijo el Señor a Moisés:
    "¿Por qué sigues clamando a mí? Di a los israelitas que se pongan en marcha. Y tú, alza tu cayado, extiende tu mano sobre el mar y divídelo, para que los israelitas entren en medio del mar a pie enjuto. Que yo voy a endurecer el corazón de los egipcios para que los persigan, y me cubriré de gloria a costa del Faraón y de todo su ejército, de sus carros y de los guerreros. Sabrán los egipcios que yo soy el Señor, cuando me haya cubierto de gloria a costa del Faraón, de sus carros y de sus guerreros."
    Se puso en marcha el ángel del Señor, que iba al frente del ejército de Israel, y pasó a retaguardia.
    También la columna de nube de delante se desplazó de allí y se colocó detrás, poniéndose entre el campamento de los egipcios y el campamento de los israelitas. La nube era tenebrosa, y transcurrió toda la noche sin que los ejércitos pudieran trabar contacto. Moisés extendió su mano sobre el mar, y el Señor hizo soplar durante toda la noche un fuerte viento del este, que secó el mar, y se dividieron las aguas. Los israelitas entraron en medio del mar a pie enjuto, mientras que las aguas formaban muralla a derecha e izquierda. Los egipcios se lanzaron en su persecución, entrando tras ellos, en medio del mar, todos los caballos del Faraón y los carros con sus guerreros.
    Mientras velaban al amanecer, miró el Señor al campamento egipcio, desde la columna de fuego y nube, y sembró el pánico en el campamento egipcio. Trabó las ruedas de sus carros y las hizo avanzar pesadamente.
    Y dijo Egipto: "Huyamos de Israel, porque el Señor lucha en su favor contra Egipto."
    Dijo el Señor a Moisés: "Extiende tu mano sobre el mar, y vuelvan las aguas sobre los egipcios, sus carros y sus jinetes."
    Y extendió Moisés su mano sobre el mar; y al amanecer volvía el mar a su curso de siempre. Los egipcios, huyendo, iban a su encuentro, y el Señor derribó a los egipcios en medio del mar.
    Y volvieron las aguas y cubrieron los carros, los jinetes y todo el ejército del Faraón, que lo había seguido por el mar. Ni uno solo se salvó.
    Pero los hijos de Israel caminaban por lo seco en medio del mar; las aguas les hacían de muralla a derecha e izquierda.
    Aquel día salvó el Señor a Israel de las manos de Egipto. Israel vio a los egipcios muertos, en la orilla del mar. Israel vio la mano grande del Señor obrando contra los egipcios, y el pueblo temió al Señor, y creyó en el Señor y en Moisés, su siervo.
    Entonces Moisés y los hijos de Israel cantaron este canto al Señor:

    Interleccional:: Ex 15, 1-2. 3-4. 5-6. 17-18
    Cantaré al Señor, sublime es su victoria.Cantaré al Señor, sublime es su victoria, caballos y carros ha arrojado en el mar. Mi fuerza y mi poder es el Señor, él fue mi salvación. Él es mi Dios: yo lo alabaré; el Dios de mis padres: yo lo ensalzaré. R.
    El Señor es un guerrero, su nombre es "Yahvé".
    Los carros del Faraón los lanzó al mar, ahogó en el mar Rojo a sus mejores capitanes. R.
    Las olas los cubrieron, bajaron hasta el fondo como piedras. Tu diestra, Señor, es fuerte y terrible, tu diestra, Señor, tritura al enemigo. R.
    Los introduces y los plantas en el monte de tu heredad, lugar del que hiciste tu trono, Señor; santuario, Señor, que fundaron tus manos. El Señor reina por siempre jamás. R.
    Cuarta lectura:
    Isaías 54, 5-14
    Con misericordia eterna te quiere el Señor, tu redentor
    El que te hizo te tomará por esposa; su nombre es Señor de los ejércitos.
    Tu redentor es el Santo de Israel, se llama Dios de toda la tierra.
    Como a mujer abandonada y abatida te vuelve a llamar el Señor;
    como a esposa de juventud, repudiada -dice tu Dios-.
    Por un instante te abandoné, pero con gran cariño te reuniré.
    En un arrebato de ira te escondí un instante mi rostro,
    pero con misericordia eterna te quiero -dice el Señor, tu redentor-.
    Me sucede como en tiempo de Noé:
    juré que las aguas del diluvio no volverían a cubrir la tierra;
    así juro no airarme contra ti ni amenazarte.
    Aunque se retiren los montes y vacilen las colinas,
    no se retirará de ti mi misericordia, ni mi alianza de paz vacilará -dice el Señor, que te quiere-.
    ¡Oh afligida, zarandeada, desconsolada!
    Mira, yo mismo coloco tus piedras sobre azabaches, tus cimientos sobre zafiros;
    te pondré almenas de rubí, y puertas de esmeralda, y muralla de piedras preciosas.
    Tus hijos serán discípulos del Señor, tendrán gran paz tus hijos.
    Tendrás firme asiento en la justicia.
    Estarás lejos de la opresión, y no tendrás que temer;
    y lejos del terror, que no se te acercará.
    Salmo responsorial: 29
    Te ensalzaré, Señor, porque me has librado.
    Te ensalzaré, Señor, porque me has librado y no has dejado que mis enemigos se rían de mí. Señor, sacaste mi vida del abismo, y me
    hiciste revivir cuando bajaba a la fosa.R.
    Tañed para el Señor, fieles suyos, dad gracias a su nombre santo; su cólera dura un instante; su bondad, de por vida; al atardecer nos visita el llanto; por la mañana, el júbilo. R.
    Escucha, Señor, y ten piedad de mí; Señor, socórreme. Cambiaste mi luto en danzas. Señor, Dios mío, te daré gracias por siempre. R.
    Quinta lectura:
    Isaías 55, 1-11:
    Venid a mí, y viviréis; sellaré con vosotros alianza perpetua
    Así dice el Señor: "Oíd, sedientos todos, acudid por agua, también los que no tenéis dinero:
    venid, comprad trigo, comed sin pagar vino y leche de balde.
    ¿Por qué gastáis dinero en lo que no alimenta, y el salario en lo que no da hartura?
    Escuchadme atentos, y comeréis bien, saborearéis platos sustanciosos.
    Inclinad el oído, venid a mí: escuchadme, y viviréis.
    Sellaré con vosotros alianza perpetua, la promesa que aseguré a David:
    a él lo hice mi testigo para los pueblos, caudillo y soberano de naciones;
    Tú llamarás a un pueblo desconocido, un pueblo que no te conocía correrá hacia ti;
    por el Señor, tu Dios, por el Santo de Israel, que te honra.
    Buscad al Señor mientras se le encuentra, invocadlo mientras esté cerca;
    que el malvado abandone su camino, y el criminal sus planes;
    que regrese al Señor, y él tendrá piedad, a nuestro Dios, que es rico en perdón.
    Mis planes no son vuestros planes, vuestros caminos no son mis caminos -oráculo del Señor-.
    Como el cielo es más alto que la tierra, mis caminos son más altos que los vuestros, mis planes, que vuestros planes.
    Como bajan la lluvia y la nieve del cielo, y no vuelven allá sino después de empapar la tierra, de fecundarla y hacerla germinar, para que de semilla al sembrador y pan al que come, así será mi palabra, que sale de mi boca: no volverá a mí vacía, sino que hará mi voluntad y cumplirá mi encargo."
    Interleccional: Isaías 12, 2-3. 4. 5-6
    Sacaréis aguas con gozo de las fuentes de la salvación.
    El Señor es mi Dios y Salvador: confiaré y no temeré, porque mi fuerza y mi poder es el Señor, él fue mi salvación. Y sacaréis aguas con gozo de las fuentes de la salvación. R.
    Dad gracias al Señor, invocad su nombre, contad a los pueblos sus hazañas, proclamad que su nombre es excelso. R.
    Tañed para el Señor, que hizo proezas, anunciadlas a toda la tierra; gritad jubilosos, habitantes de Sión: "Qué grande es en medio de ti el Santo de Israel." R.
    Sexta lectura:
    Baruc 3, 9-15. 32-4, 4
    Caminad a la claridad del resplandor del Señor
    Escucha, Israel, mandatos de vida; presta oído para aprender prudencia.
    ¿A qué se debe, Israel, que estés aún en país enemigo,
    que envejezcas en tierra extranjera, que estés contaminado entre los muertos, y te cuenten con los habitantes del abismo? Es que abandonaste la fuente de la sabiduría.
    Si hubieras seguido el camino de Dios, habitarías en paz para siempre.
    Aprende dónde se encuentra la prudencia, el valor y la inteligencia;
    así aprenderás dónde se encuentra la vida larga, la luz de los ojos y la paz.
    ¿Quién encontró su puesto o entró en sus almacenes?
    El que todo lo sabe la conoce, la examina y la penetra.
    El que creó la tierra para siempre y la llenó de animales cuadrúpedos;
    el que manda a la luz, y ella va, la llama, y le obedece temblando;
    a los astros que velan gozosos en sus puestos de guardia, los llama, y responden: Presentes",
    y brillan gozosos para su Creador.
    Él es nuestro Dios, y no hay otro frente a él;
    investigó el camino de la inteligencia y se lo enseñó a su hijo, Jacob, a su amado, Israel.
    Después apareció en el mundo y vivió entre los hombres.Es el libro de los mandatos de Dios, la ley de validez eterna:
    los que la guarden vivirán; los que la abandonen morirán.
    Vuélvete, Jacob, a recibirla, camina a la claridad de su resplandor;
    no entregues a otros tu gloria, ni tu dignidad a un pueblo extranjero.
    ¡Dichosos nosotros, Israel, que conocemos lo que agrada al Señor!
    Salmo responsorial: 18, 8. 9. 10, 11
    Señor, tú tienes palabras de vida eterna.La ley del Señor es perfecta y es descanso del alma; el precepto del Señor es fiel e instruye al ignorante. R.
    Los mandatos del Señor son rectos y alegran el corazón; la norma del Señor es límpida y da luz a los ojos. R.
    La voluntad del Señor es pura y eternamente estable; los mandamientos del Señor son verdaderos y enteramente justos. R.
    Más preciosos que el oro, más que el oro fino; más dulces que la miel de un panal que destila. R.
    Séptima lectura:
    Ezequiel 36, 16-28:
    Derramaré sobre vosotros un agua pura, y os daré un corazón nuevo
    Me vino esta palabra del Señor: "Hijo de Adán,
    cuando la casa de Israel habitaba en su tierra, la profanó con su conducta, con sus acciones; como sangre inmunda fue su proceder ante mí.
    Entonces derramé mi cólera sobre ellos, por la sangre que habían derramado en el país,
    por haberlo profanado con sus idolatrías.
    Los esparcí entre las naciones, anduvieron dispersos por los países; según su proceder, según sus acciones los sentencié.
    Cuando llegaron a las naciones donde se fueron, profanaron mi santo nombre; decían de ellos: "Éstos son el pueblo del Señor, de su tierra han salido."
    Sentí lástima de mi santo nombre, profanado por la casa de Israel en las naciones a las que se fue.
    Por eso, di a la casa de Israel:
    Esto dice el Señor: "No lo hago por vosotros, casa de Israel, sino por mi santo nombre, profanado por vosotros, en las naciones a las que habéis ido.
    Mostraré la santidad de mi nombre grande, profanado entre los gentiles, que vosotros habéis profanado en medio de ellos;
    y conocerán los gentiles que yo soy el Señor -oráculo del Señor-, cuando les haga ver mi santidad al castigaros.
    Os recogeré de entre las naciones, os reuniré de todos los países, y os llevaré a vuestra tierra.
    Derramaré sobre vosotros un agua pura que os purificará:
    de todas vuestras inmundicias e idolatrías os he de purificar.
    Y os daré un corazón nuevo, y os infundiré un espíritu nuevo;
    arrancaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne.
    Os infundiré mi espíritu, y haré que caminéis según mis preceptos, que guardéis y cumpláis mis mandatos. Y habitaréis en la tierra que di a vuestros padres. Vosotros seréis mi pueblo, y yo seré vuestro Dios.""
    Salmo responsorial: 41, 3. 5bcd; 42, 3. 4
    Como busca la cierva corrientes de agua, así mi alma te busca a ti, Dios mío.Tiene sed de Dios, del Dios vivo: ¿cuándo entraré a ver el rostro de Dios? R.
    Cómo marchaba a la cabeza del grupo, hacia la casa de Dios, entre cantos de jubilo y alabanza, en el bullicio de la fiesta. R.
    Envía tu luz y tu verdad; que ellas me guíen
    y me conduzcan hasta tu monte santo, hasta tu morada. R.
    Que yo me acerque al altar de Dios, al Dios de mi alegría; que te dé gracias al son de la cítara, Dios, Dios mío. R.
    O bien
    Salmo responsorial: 50
    Oh Dios, crea en mí un corazón puro.
    Oh Dios, crea en mí un corazón puro, renuévame por dentro con espíritu firme; no me arrojes lejos de tu rostro, no me quites tu santo espíritu. R. Devuélveme la alegría de tu salvación, afiánzame con espíritu generoso; enseñaré a los malvados tus caminos,
    los pecadores volverán a ti. R.
    Los sacrificios no te satisfacen;
    si te ofreciera un holocausto, no lo querrías.
    Mi sacrificio es un espíritu quebrantado;
    un corazón quebrantado y humillado, tú no lo desprecias. R.
    Epístola
    Romanos 6, 3-11
    Cristo, una vez resucitado de entre los muertos, ya no muere más
    Hermanos: Los que por el bautismo nos incorporamos a Cristo fuimos incorporados a su muerte.
    Por el bautismo fuimos sepultados con él en la muerte, para que, así como Cristo fue resucitado de entre los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en una vida nueva.
    Porque, si nuestra existencia está unida a él en una muerte como la suya, lo estará también en una resurrección como la suya.
    Comprendamos que nuestra vieja condición ha sido crucificada con Cristo, quedando destruida nuestra personalidad de pecadores, y nosotros libres de la esclavitud al pecado; porque el que muere ha quedado absuelto del pecado.
    Por tanto, si hemos muerto con Cristo, creemos que también viviremos con él; pues sabemos que Cristo, una vez resucitado de entre los muertos, ya no muere más; la muerte ya no tiene dominio sobre él. Porque su morir fue un morir al pecado de una vez para siempre; y su vivir es un vivir para Dios.
    Lo mismo vosotros, consideraos muertos al pecado y vivos para Dios en Cristo Jesús.
    Salmo responsorial: 117:
    Aleluya, aleluya, aleluya.Dad gracias al Señor porque es bueno, porque es eterna su misericordia. Diga la casa de Israel: eterna es su misericordia. R.
    La diestra del Señor es poderosa, la diestra del Señor es excelsa. No he de morir, viviré para contar las hazañas del Señor. R.
    La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular. Es el Señor quien lo ha hecho, ha sido un milagro patente. R.

    Evangelio:
    Marcos 16,1-7
    Jesús Nazareno, el crucificado, ha resucitado
    Pasado el sábado, María Magdalena, María la de Santiago, y Salomé compraron aromas para ir a embalsamar a Jesús. Y muy temprano, el primer día de la semana, al salir el sol, fueron al sepulcro. Y se decían unas a otras: "¿Quién nos correrá la piedra de la entrada del sepulcro?" Al mirar, vieron que la piedra estaba corrida, y eso que era muy grande. Entraron en el sepulcro y vieron a un joven sentado a la derecha, vestido de blanco. Y se asustaron. Él les dijo: "No os asustéis. ¿Buscáis a Jesús el Nazareno, el crucificado? No está aquí. Ha resucitado. Mirad el sitio donde lo pusieron. Ahora id a decir a sus discípulos y a Pedro: Él va por delante de vosotros a Galilea. Allí lo veréis, como os dijo."
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    Wednesday, April 4, 2012

    Viernes 06 de Abril de 2012 Ciclo B

    Viernes Santo
    PRIMERA LECTURA
    Isaías 52,13-53,12
    Él fue traspasado por nuestras rebeliones
    Mirad, mi siervo tendrá éxito, subirá y crecerá mucho. Como muchos se espantaron de él, porque desfigurado no parecía hombre, ni tenía aspecto humano, así asombrará a muchos pueblos, ante él los reyes cerrarán la boca, al ver algo inenarrable y contemplar algo inaudito. ¿Quien creyó nuestro anuncio?, ¿a quién se reveló el brazo del Señor? Creció en su presencia como brote, como raíz en tierra árida, sin figura, sin belleza. Lo vimos sin aspecto atrayente, despreciado y evitado de los hombres, como un hombre de dolores, acostumbrado a sufrimientos, ante el cual se ocultan los rostros, despreciado y desestimado. Él soportó nuestros sufrimientos y aguantó nuestros dolores; nosotros lo estimamos leproso, herido de Dios y humillado; pero él fue traspasado por nuestras
    rebeliones, triturado por nuestros crímenes. Nuestro castigo saludable cayó sobre él, sus cicatrices nos curaron. Todos errábamos como ovejas, cada uno siguiendo su camino; y el Señor cargó sobre él todos nuestros crímenes. Maltratado, voluntariamente se humillaba y no abría la boca; como cordero llevado al matadero, como oveja ante el esquilador, enmudecía y no abría la boca. Sin defensa, sin justicia, se lo llevaron, ¿quién meditó en su destino? Lo arrancaron de la tierra de los vivos, por los pecados de mi pueblo lo hirieron. Le dieron sepultura con los malvados, y una tumba con los malhechores, aunque no había cometido crímenes ni hubo engaño en su boca. El Señor quiso triturarlo con el sufrimiento, y entregar su vida como expiación; verá su descendencia, prolongará sus años, lo que el Señor quiere prosperará por su mano. Por los trabajos de su alma verá la luz, el justo se saciará de conocimiento. Mi siervo justificará a muchos, porque cargó con los crímenes de ellos. Le daré una multitud como parte, y tendrá como despojo una muchedumbre. Porque expuso su vida a la muerte y fue contado entre los pecadores, él tomo el pecado de muchos e intercedió por los pecadores.
    PALABRA DE DIOS
    Salmo responsorial: 30
    Padre, a tus manos encomiendo mi espíritu
    A ti, Señor, me acojo: / no quede yo nunca defraudado; / tú, que eres justo, ponme a salvo. / A tus manos encomiendo mi espíritu: / tú, el Dios leal, me librarás. R.
    Soy la burla de todos mis enemigos, / la irrisión de mis vecinos, / el espanto de mis conocidos; / me ven por la calle, y escapan de mí. / Me han olvidado como a un muerto, / me han desechado como a un cachorro inútil. R.
    Pero yo confío en ti, Señor, / te digo: "Tú eres mi Dios." / En tu mano están mis azares; / líbrame de los enemigos que me persiguen. R.
    Haz brillar tu rostro sobre tu siervo, / sálvame por tu misericordia. / Sed fuertes y valientes de corazón, / los que esperáis en el Señor. R.
    SEGUNDA LECTURA
    Hebreos 4,14-16;5,7-9
    Aprendió a obedecer / y se ha convertido para todos los que le obedecen en autor de salvación
    Hermanos: Mantengamos la confesión de la fe, ya que tenemos un sumo sacerdote grande, que ha atravesado el cielo, Jesús, Hijo de Dios. No tenemos un sumo sacerdote incapaz de compadecerse de nuestras debilidades, sino que ha sido probado con todo exactamente como nosotros, menos en el pecado. Por eso, acerquémonos con seguridad al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y encontrar gracia que nos auxilie oportunamente. Cristo, en los días de su vida mortal, a gritos y con lágrimas, presentó oraciones y súplicas al que podía salvarlo de la muerte, cuando en su angustia fue escuchado. Él, a pesar de ser Hijo, aprendió, sufriendo, a obedecer. Y, llevado a la consumación, se ha convertido para todos los que le obedecen en autor de salvación eterna.
    PALABRA DE DIOS
    SANTO EVANGELIO
    Juan 18,1-19,42
    Pasión de N.S.Jesucristo según san Juan
    C. En aquel tiempo, salió Jesús con sus discípulos al otro lado del torrente Cedrón, donde había un huerto, y entraron allí él y sus discípulos. Judas, el traidor, conocía también el sitio, porque Jesús se reunía a menudo allí con sus discípulos. Judas entonces, tomando la patrulla y unos guardias de los sumos sacerdotes y de los fariseos, entró allá con faroles, antorchas y armas. Jesús sabiendo todo lo que venia sobre él, se adelanto y les dijo:
    +. "¿A quién buscáis?"
    C. Le contestaron:
    S. "A Jesús, el Nazareno."
    C. Les dijo Jesús:
    +. "Yo soy."
    C. Estaba también con ellos Judas, el traidor. Al decirles: "Yo soy", retrocedieron y cayeron a tierra. Les preguntó otra vez:
    +. "¿A quién buscáis?"
    C. Ellos dijeron:
    S. "A Jesús, el Nazareno."
    C. Jesús contestó:
    +. "Os he dicho que soy yo. Si me buscáis a mí, dejad marchar a éstos."
    C. Y así se cumplió lo que había dicho: "No he perdido a ninguno de los que me diste." Entonces Simón Pedro, que llevaba una espada, la sacó e hirió al criado del sumo sacerdote, cortándole la oreja derecha. Este criado se llamaba Malco. Dijo entonces Jesús a Pedro:
    +. "Mete la espada en la vaina. El cáliz que me ha dado mi Padre, ¿no lo voy a beber?"
    * Llevaron a Jesús primero a Anás
    C. La patrulla, el tribuno y los guardias de los judíos prendieron a Jesús, lo ataron y lo llevaron primero a Anás, porque era suegro de Caifás, sumo sacerdote aquel año; era Caifás el que había dado a los judíos este consejo: "Conviene que muera un solo hombre por el pueblo." Simón Pedro y otro discípulo seguían a Jesús. Este discípulo era conocido del sumo sacerdote y entró con Jesús en el palacio del sumo sacerdote, mientras Pedro se quedó fuera a la puerta. Salió el otro discípulo, el conocido del sumo sacerdote, habló a la portera e hizo entrar a Pedro. La criada que hacía de portera dijo entonces a Pedro:
    S. "¿No eres tú también de los discípulos de ese hombre?"
    C. Él dijo:
    S. "No lo soy."
    C. Los criados y los guardias habían encendido un brasero, porque hacía frío, y se calentaban. También Pedro estaba con ellos de pie, calentÁndose. El sumo sacerdote interrogó a Jesús acerca de sus discípulos y de la doctrina. Jesús le contesto:
    +. "Yo he hablado abiertamente al mundo; yo he enseñado continuamente en la sinagoga y en el templo, donde se reúnen todos los judíos, y no he dicho nada a escondidas. ¿Por qué me interrogas a mí? Interroga a los que me han oído, de qué les he hablado. Ellos saben lo que he dicho yo."
    C. Apenas dijo esto, uno de los guardias que estaba allí le dio una bofetada a Jesús, diciendo:
    S. "¿Así contestas al sumo sacerdote?"
    C. Jesús respondió:
    +. "Si he faltado al hablar, muestra en qué he faltado; pero si he hablado como se debe, ¿por qué me pegas?"
    C. Entonces Anás lo envió atado a Caifás, sumo sacerdote.
    ¿No eres tú también de sus discípulos?
    S- No lo soy
    C. Simón Pedro estaba en pie, calentándose, y le dijeron:
    S. "¿No eres tú también de sus discípulos?"
    C. Él lo negó, diciendo:
    S. "No lo soy."
    C. Uno de los criados del sumo sacerdote, pariente de aquel a quien Pedro le cortó la oreja, le dijo:
    S. "¿No te he visto yo con él en el huerto?"
    C. Pedro volvió a negar, y enseguida canto un gallo.
    Mi reino no es de este mundo
    C. Llevaron a Jesús de casa de Caifás al pretorio. Era el amanecer, y ellos no entraron en le pretorio para no incurrir en impureza y poder así comer la Pascua. Salió Pilato afuera, adonde estaban ellos, y dijo:
    S. "¿Qué acusación presentáis contra este hombre?"
    C. Le contestaron:
    S. "Si éste no fuera un malhechor, no te lo entregaríamos."
    C. Pilato les dijo:
    S. "Lleváoslo vosotros y juzgadlo según vuestra ley."
    C. Los judíos le dijeron:
    S. "No estamos autorizados para dar muerte a nadie."
    C. Y así se cumplió lo que había dicho Jesús, indicando de qué muerte iba a morir. Entró otra vez Pilato en el pretorio, llamó a Jesús y le dijo:
    S. "¿Eres tú el rey de los judíos?"
    C. Jesús le contestó:
    +. "¿Dices eso por tu cuenta o te lo han dicho otros de mí?"
    C. Pilato replicó:
    S. "¿Acaso soy yo judío? Tu gente y los sumos sacerdotes te han entregado a mi; ¿que has hecho?"
    C. Jesús le contestó:
    +. "Mi reino no es de este mundo. Si mi reino fuera de este mundo, mi guardia habría luchado para que no cayera en manos de los judíos. Pero mi reino no es de aquí."
    C. Pilato le dijo:
    S. "Conque, ¿tú eres rey?"
    C. Jesús le contestó:
    +. "Tú lo dices: soy rey. Yo para esto he nacido y para esto he venido al mundo: para ser testigo de la verdad. Todo el que es de la verdad escucha mi voz."
    C. Pilato le dijo:
    S. "Y, ¿qué es la verdad?"
    C. Dicho esto, salió otra vez adonde estaban los judíos y les dijo:
    S. "Yo no encuentro en él ninguna culpa. Es costumbre entre vosotros que por Pascua ponga a uno en libertad. ¿Queréis que os suelte al rey de los judíos?"
    C. Volvieron a gritar:
    S. "A ése no, a Barrabás."
    C. El tal Barrabás era un bandido.
    * ¡Salve, rey de los judíos!
    C. Entonces Pilato tomó a Jesús y lo mandó azotar. Y los saldados trenzaron una corona de espinas, se la pusieron en la cabeza y le echaron por encima un manto color púrpura; y, acercándose a él, le decían:
    S. "¡Salve, rey de los judíos!"
    C. Y le daban bofetadas. Pilato salió otra vez afuera y les dijo:
    S. "Mirad, os lo saco afuera, para que sepáis que no encuentro en él ninguna culpa."
    C. Y salió Jesús afuera, llevando la corona de espinas y el manto color púrpura. Pilato les dijo:
    S. "Aquí lo tenéis."
    C. Cuando lo vieron los sumos sacerdotes y los guardias, gritaron:
    S. "¡Crucifícalo, crucifícalo!"
    C. Pilato les dijo:
    S. "Lleváoslo vosotros y crucificadlo, porque yo no encuentro culpa en él."
    C. Los judíos le contestaron:
    S. "Nosotros tenemos una ley, y según esa ley tiene que morir, porque se ha declarado Hijo de Dios."
    C. Cuando Pilato oyó estas palabra, se asustó aún más y, entrando otra vez en el pretorio, dijo a Jesús:
    S. "¿De donde eres tú?"
    C. Pero Jesús no le dio respuesta. Y Pilato le dijo:
    S. "¿A mí no me hablas? ¿No sabes que tengo autoridad para soltarte y autoridad para crucificarte?"
    C. Jesús le contestó:
    +. "No tendrías ninguna autoridad sobre mí, si no te la hubieran dado de lo alto. Por eso el que me ha entregado a ti tiene un pecado mayor."
    ¡Fuera, fuera; crucifícalo!
    C. Desde este momento Pilato trataba de soltarlo, pero los judíos gritaban:
    S. "Si sueltas a ése, no eres amigo del César. Todo el que se declara rey está contra el César."
    C. Pilato entonces, al oír estas palabras, sacó afuera a Jesús y lo sentó en el tribunal, en el sitio que llaman "el Enlosado" (en hebreo Gábbata). Era el día de la Preparación de la Pascua, hacia el mediodía. Y dijo Pilato a los judíos:
    S. "Aquí tenéis a vuestro rey."
    C. Ellos gritaron:
    S. "¡Fuera, fuera; crucifícalo!"
    C. Pilato les dijo:
    S. "¿A vuestro rey voy a crucificar?"
    C. Contestaron los sumos sacerdotes:
    S. "No tenemos más rey que al César."
    C. Entonces se lo entregó para que lo crucificaran.
    Lo crucificaron, y con él a otros dos
    C. Tomaron a Jesús, y él, cargando con la cruz, salió al sitio llamado "de la Calavera" (que en hebreo se dice Gólgota), donde lo crucificaron; y con él a otros dos, uno a cada lado, y en medio, Jesús. Y Pilato escribió un letrero y lo puso encima de la cruz; en él estaba escrito: "Jesús, el Nazareno, el rey de los judíos." Leyeron el letrero muchos judíos, porque estaba cerca el lugar donde crucificaron a Jesús, y estaba escrito en hebreo, latín y griego. Entonces los sumos sacerdotes de los judíos dijeron a Pilato:
    S. "No escribas: "El rey de los judíos", sino: "Éste ha dicho: Soy el rey de los judíos.""
    C. Pilato les contestó:
    S. "Lo escrito, escrito está."
    Se repartieron mis ropas
    C. Los soldados, cuando crucificaron a Jesús, cogieron su ropa, haciendo cuatro partes, una para cada soldado, y apartaron la túnica. Era una túnica sin costura, tejida toda de una pieza de arriba a abajo. Y se dijeron:
    S. "No la rasguemos, sino echemos a suerte, a ver a quién le toca."
    C. Así se cumplió la Escritura: "Se repartieron mis ropas y echaron a suerte mi túnica". Esto hicieron los soldados.
    Ahí tienes a tu hijo. - Ahí tienes a tu madre
    C. Junto a la cruz de Jesús estaban su madre, la hermana de su madre, María, la de Cleofás, y María, la Magdalena. Jesús, al ver a su madre y cerca al discípulo que tanto quería, dijo a su madre:
    +. "Mujer, ahí tienes a tu hijo."
    C. Luego, dijo al discípulo:
    +. "Ahí tienes a tu madre."
    C. Y desde aquella hora, el discípulo la recibió en su casa.
    Está cumplido
    C. Después de esto, sabiendo Jesús que todo había llegado a su término, para que se cumpliera la Escritura dijo:
    +. "Tengo sed."
    C. Había allí un jarro lleno de vinagre. Y, sujetando una esponja empapada en vinagre a una caña de hisopo, se la acercaron a la boca. Jesús, cuando tomó el vinagre, dijo:
    +. "Está cumplido."
    C. E, inclinando la cabeza, entregó el espíritu.
    *Todos se arrodillan, y se hace una pausa
    Y al punto salió sangre y agua
    C. Los judíos entonces, como era el día de la Preparación, para que no se quedaran los cuerpos en la cruz el sábado, porque aquel sábado era un día solemne, pidieron a Pilato que les quebraran las piernas y que los quitaran. Fueron los soldados, le quebraron las piernas al primero y luego al otro que habían crucificado con él; pero al llegar a Jesús, viendo que ya había muerto, no le quebraron las piernas, sino que uno de los soldados, con la lanza, le traspasó el costado, y al punto salió sangre y agua. El que lo vio da testimonio, y su testimonio es verdadero, y él sabe que dice verdad, para que también vosotros creáis. Esto ocurrió para que se cumpliera la Escritura: "No le quebrarán un hueso"; y en otro lugar la Escritura dice: "Mirarán al que atravesaron."
    Vendaron todo el cuerpo de Jesús, con los aromas
    C. Después de esto, José de Arimatea, que era discípulo clandestino de Jesús por miedo a los judíos, pidió a Pilato que le dejara llevarse el cuerpo de Jesús. Y Pilato lo autorizó. Él fue entonces y se llevó el cuerpo. Llegó también Nicodemo, el que había ido a verlo de noche, y trajo unas cien libras de una mixtura de mirra y áloe. Tomaron el cuerpo de Jesús y lo vendaron todo, con los aromas, según se acostumbra a enterrar entre los judíos. Había un huerto en el sitio donde lo crucificaron, y en el huerto un sepulcro nuevo donde nadie había sido enterrado todavía. Y como para los judíos era el día de la Preparación, y el sepulcro estaba cerca, pusieron allí a Jesús.
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    Tuesday, April 3, 2012

    Jueves 05 de Abril de 2012 Ciclo B

    Jueves Santo
    PRIMERA LECTURA
    Éxodo 12,1-8.11-14
    Prescripciones sobre la cena pascual
    En aquellos días, dijo el Señor a Moisés y a Aarón en tierra de Egipto: "Este mes será para vosotros el principal de los meses; será para vosotros el primer mes del año. Decid a toda la asamblea de Israel: "El diez de este mes cada uno procurará un animal para su familia, uno por casa. Si la familia es demasiado pequeña para comérselo, que se junte con el vecino de casa, hasta completar el número de personas; y cada uno comerá su parte hasta terminarlo. Será un animal sin defecto, macho, de un año, cordero o cabrito. Lo guardaréis hasta el día catorce del mes, y toda la asamblea de Israel lo matará al atardecer. Tomaréis la sangre y rociaréis las dos jambas y el dintel de la casa donde lo hayáis comido. Esa noche comeréis la carne, asada a fuego, comeréis panes sin fermentar y verduras amargas. Y lo comeréis así: la cintura ceñida, las sandalias en los pies, un bastón en la mano; y os lo comeréis a toda prisa, porque es la Pascua, el paso del Señor. Esta noche pasaré por todo el país de Egipto, dando muerte a todos sus primogénitos, de hombres y de animales; y haré justicia de todos los dioses de Egipto. Yo soy el Señor. La sangre será vuestra señal en las casas donde estéis: cuando vea la sangre, pasaré de largo; no os tocará la plaga exterminadora, cuando yo pase hiriendo a Egipto. Este día será para vosotros memorable, en él celebraréis la fiesta del Señor, ley perpetua para todas las generaciones.""
    PALABRA DE DIOS
    Salmo responsorial: 115
    El cáliz de la bendición es comunión con la sangre de Cristo.
    ¿Como pagaré al Señor / todo el bien que me ha hecho? / Alzaré la copa de la salvación, / invocando su nombre. R.

    Mucho le cuesta al Señor / la muerte de sus fieles. / Señor, yo soy tu siervo, / hijo de tu esclava; / rompiste mis cadenas. R.

    Te ofreceré un sacrificio de alabanza, / invocando tu nombre, Señor. / Cumpliré al Señor mis votos / en presencia de todo el pueblo. R.

    SEGUNDA LECTURA
    1Corintios 11,23-26
    Cada vez que coméis y bebéis, proclamáis la muerte del Señor
    Hermanos: Yo he recibido una tradición, que procede del Señor y que a mi vez os he transmitido: Que el Señor Jesús, en la noche en que iban a entregarlo, tomó pan y, pronunciando la acción de gracias, lo partió y dijo: "Esto es mi cuerpo, que se entrega por vosotros. Haced esto en memoria mía." Lo mismo hizo con él cáliz, después de cenar, diciendo: "Este cáliz es la nueva alianza sellada con mi sangre; haced esto cada vez que lo bebáis, en memoria mía." Por eso, cada vez que coméis de este pan y bebéis del cáliz, proclamáis la muerte del Señor, hasta que vuelva.
    PALABRA DE DIOS
    SANTO EVANGELIO
    Juan 13,1-15
    Los amó hasta el extremo
    Antes de la fiesta de la Pascua, sabiendo Jesús que había llegado la hora de pasar de este mundo al Padre, habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el extremo. Estaban cenando, ya el diablo le había metido en la cabeza a Judas Iscariote, el de Simón, que lo entregara, y Jesús, sabiendo que el Padre había puesto todo en sus manos, que venía de Dios y a Dios volvía, se levanta de la cena, se quita el manto y, tomando una toalla, se la ciñe; luego echa agua en la jofaina y se pone a lavarles los pies a los discípulos, secándoselos con la toalla que se había ceñido. Llegó a Simón Pedro, y éste le dijo: "Señor, ¿lavarme los pies tú a mí?" Jesús le replicó: "Lo que yo hago tú no lo entiendes ahora, pero lo comprenderás más tarde." Pedro le dijo: "No me lavarás los pies jamás." Jesús le contestó: "Si no te lavo, no tienes nada que ver conmigo." Simón Pedro le dijo: "Señor, no sólo los pies, sino también las manos y la cabeza." Jesús le dijo: "Uno que se ha bañado no necesita lavarse más que los pies, porque todo él está limpio. También vosotros estáis limpios, aunque no todos." Porque sabía quién lo iba a entregar, por eso dijo: "No todos estáis limpios."
    Cuando acabó de lavarles los pies, tomó el manto, se lo puso otra vez y les dijo: "¿Comprendéis lo que he hecho con vosotros? Vosotros me llamáis "el Maestro" y "el Señor", y decís bien, porque lo soy. Pues si yo, el Maestro y el Señor, os he lavado los pies, también vosotros debéis lavaros los pies unos a otros; os he dado ejemplo para que lo que yo he hecho con vosotros, vosotros también lo hagáis."
    PALABRA DEL SEÑOR

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