Seamos Semilla en el mundo




Querida Familia de Descubriendo el Siglo XXIUno de los elementos fundamentales en nuestras celebraciones semanales de la Eucaristía lo es el escuchar y meditar fragmentos de la Palabra de Dios. Muchas veces no tenemos tiempo de escucharlos con calma. Deseamos tener ese tiempo necesario para que la Palabra viva de Dios penetre nuestras vidas. Necesitamos escuchar a Dios. Esa es una de las razones que nos lleva a poner en nuestra página las lecturas correspondientes tanto de cada domingo del año como de ciertas fiestas importantes de nuestro calendario litúrgico. Esperemos que este nuevo servicio de difusión de la Palabra de Dios sea de su agrado y, sobre todo, les ayude a escuchar a Dios que nos habla a través de su Palabra.

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Palabra de Dios

Palabra de Dios

Wednesday, April 29, 2015

03 de Mayo de 2015 Ciclo B

5º Domingo de Pascua
PRIMERA LECTURA
Hechos de los apóstoles 9,26-31
Les contó cómo había visto al Señor en el camino
En aquellos días, llegado Pablo a Jerusalén, trataba 
de juntarse con los discípulos, pero todos le tenían miedo, 
porque no se fiaban de que fuera realmente discípulo. 
Entonces Bernabé se lo presentó a los apóstoles. 
Saulo les contó cómo había visto al Señor en el camino, 
lo que le había dicho y cómo en Damasco había
 predicado públicamente el nombre de Jesús. 
Saulo se quedó con ellos y se movía libremente en 
Jerusalén, predicando públicamente en nombre del Señor.
 Hablaba y discutía también con los judíos de lengua griega, que se propusieron suprimirlo.
Al enterarse los hermanos, lo bajaron a Cesarea y lo enviaron a Tarso.
La iglesia gozaba de paz en toda Judea, Galilea, y Samaria. 
Se iba construyendo y progresaba en la fidelidad al Señor, y se multiplicaba, animada por el Espíritu Santo.
PALABRA DE DIOS

Salmo responsorial: 21
El Señor es mi alabanza en la gran asamblea.
Cumpliré mis votos delante de sus fieles. 
 Los desvalidos comerán hasta saciarse, 
 alabarán al Señor los que lo buscan: 
 viva su corazón por siempre. R.

Lo recordarán y volverán al Señor  hasta de los confines del orbe;
 en su presencia se postrarán 
 las familias de los pueblos.
Ante él se postrarán las cenizas de la tumba,
ante él se inclinarán los que bajan al polvo. R.
Me hará vivir para él, mi descendencia le servirá,
hablarán del Señor a la generación futura, 
contarán su justicia al pueblo que ha de nacer: 
todo lo que hizo el Señor. R.

SEGUNDA LECTURA
1Juan 3,18-24
Éste es su mandamiento: que creamos y que amemos
Hijos míos, no amemos de palabra y de boca, sino de verdad y con obras. 
En esto conoceremos que somos de la verdad y tranquilizaremos nuestra conciencia ante él, en caso de que nos condene nuestra conciencia, pues Dios es mayor que nuestra conciencia y conoce todo. 
Queridos, si la conciencia no nos condena, tenemos plena confianza ante Dios. Y cuanto pidamos lo recibimos de él, porque guardamos sus mandamientos y hacemos lo que le agrada.
Y éste es su mandamiento: que creamos en el nombre de su Hijo, Jesucristo, y que nos amemos unos a otros, tal como nos lo mandó.
Quien guarda sus mandamientos permanece en Dios, y Dios en él; en esto conocemos que permanece en nosotros: por el Espíritu que nos dio. 
PALABRA DE DIOS

SANTO EVANGELIO
Juan 15,1-8

El que permanece en mí y yo en él, ése da fruto abundante
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
 "Yo soy la verdadera vid, y mi Padre es el labrador.
 A todo sarmiento mío que no da fruto lo arranca, y a todo el que da fruto lo poda, para que dé más fruto. 
Vosotros ya estáis limpios por las palabras que os he hablado; permaneced en mí, y yo en vosotros.
Como el sarmiento no puede dar fruto por sí, 
si no permanece en la vid, así tampoco vosotros,
si no permanecéis en mí. 
Yo soy la vid, vosotros los sarmientos; 
el que permanece en mí y yo en él, ése da fruto abundante;
 porque sin mí no podéis hacer nada.
Al que no permanece en mí lo tiran fuera, como el sarmiento,
y se seca; luego los recogen y los echan al fuego, y arden.
Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, 
pedid lo que deseáis, y se realizará.
Con esto recibe gloria mi Padre, con que deis fruto abundante; 
así seréis discípulos míos."
PALABRA DEL SEÑOR

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    Wednesday, April 22, 2015

    Abril 26-2015 Ciclo B



    4º Domingo de Pascua

    PRIMERA LECTURA:
    Ningún otro puede salvar
    Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 4,8-12
    En aquellos días, Pedro, lleno de Espíritu Santo, dijo:
    Jefes del pueblo y ancianos: Porque le hemos hecho un
     favor a un enfermo, nos interrogáis hoy para averiguar qué poder 
    ha curado a ese hombre; pues, quede bien claro a todos vosotros y 
    a todo Israel que ha sido el nombre de Jesucristo Nazareno, 
    a quien vosotros crucificasteis y a quien Dios resucitó
     de entre los muertos; por su nombre, se presenta éste sano ante vosotros.
    Jesús es la piedra que desechasteis vosotros, los arquitectos,

     y que se ha convertido en piedra angular; ningún otro puede salvar;
    bajo el cielo, no se nos ha dado otro nombre que pueda salvarnos.»
    Palabra de Dios.

    Salmo responsorial
    Sal 1175 1 y 8-9. 21-23. 26 y 28-29
    La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular.
    Dad gracias al Señor porque es bueno, porque es eterna su misericordia. Mejor es refugiarse en el Señor que fiarse de hombres, mejor es refugiarse en el Señor que fiarse de los jefes.
    Te doy gracias porque me escuchaste y fuiste mi salvación. 
    La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular. 
    Es el Señor quien lo ha hecho, ha sido un milagro patente.
    Bendito el que viene en nombre del Señor, os bendecimos desde la casa del Señor. 
    Tu eres mi Dios, te doy gracias; Dios mío, yo te ensalzo.
     Dad gracias al Señor porque es bueno, porque es eterna su misericordia.


    SEGUNDA LECTURAVeremos a Dios tal cual es
    Lectura de la primera carta del apóstol san Juan 3, 1-2
    Queridos hermanos:Mirad qué amor nos ha tenido el 
    Padre para llamarnos hijos de Dios, pues ¡lo somos! El mundo no nos conoce porque no le conoció a él.
    Queridos, ahora somos hijos de Dios y aún no se ha manifestado lo que seremos.
    Sabemos que, cuando se manifieste, seremos semejantes a él, porque lo veremos tal cual es.
    Palabra de Dios.
    Aleluya Jn 10, 14

    Yo soy el buen Pastor -dice el Señor-, conozco a mis ovejas, y las mías me conocen.

    EVANGELIO
    El buen pastor da la vida por las ovejas

    Lectura del santo evangelio según san Juan 10, 11-18
    En aquel tiempo, dijo Jesús:
    - «Yo soy el buen Pastor. 
    El buen pastor da la vida por las ovejas; el asalariado, que no es pastor ni dueño de las ovejas, ve venir al lobo, abandona las ovejas y huye; y el lobo hace estrago y las dispersa; y es que a un asalariado no le importan las ovejas.
    Yo soy el buen Pastor, que conozco a las mías, y las mías me conocen, igual que el Padre me conoce, y yo conozco al Padre; yo doy mi vida por las ovejas.
    Tengo, además, otras ovejas que no son de este redil; también a ésas las tengo que traer, y escucharán mi voz, y habrá un solo rebaño, un solo Pastor.
    Por esto me ama el Padre, porque yo entrego mi vida para poder recuperarla. Nadie me la quita, sino que yo la entrego libremente. Tengo poder para entregarla y tengo poder para recuperarla: este mandato he recibido de mi Padre.»
    Palabra de Dios.

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    Wednesday, April 15, 2015

    19 de Abril 2009 Ciclo B

    3º Domingo de Pascua
    PRIMERA LECTURA

    LECTURA DEL LIBRO DE LOS HECHOS DE LOS APÓSTOLES 3, 13-15.17.19

    En aquellos días, Pedro dijo a la gente:
    -- El Dios de Abrahán, de Isaac y de Jacob, el Dios de 
    nuestros padres, ha glorificado a su siervo Jesús, 
    al que vosotros entregasteis ante Pilato, 
    cuando había declarado soltarlo. Rechazasteis al santo, 
    al justo y pedisteis el indulto de un asesino; matasteis al autor 
    de la vida, pero Dios lo resucitó de entre los muertos 
    y nosotros somos testigos. Sin embargo, hermanos, sé que lo hicisteis por 
    ignorancia y vuestras autoridades lo mismo; pero Dios cumplió de esta manera 
    lo que había dicho por los profetas: que su Mesías tenía que padecer. 
    Por tanto arrepentíos y convertíos para que se borren vuestros pecados.

    Palabra de Dios

    SALMO RESPONSORIAL

    SALMO 4


    R.- HAZ BRILLAR SOBRE NOSOTROS EL RESPLANDOR DE TU ROSTRO
    Escúchame cuando te invoco, Dios, defensor mío,tu que en el aprieto me diste anchura, ten piedad de mi y escucha mi oración. R.- Hay muchos que dicen:"¿Quién nos hará ver la dicha,si la luz de tu rostro ha huido de nosotros?". R.- En paz me acuesto y en seguida me duermo,porque tú sólo Señor, me haces vivir tranquilo. R.-


    SEGUNDA LECTURA
    LECTURA DE LA PRIMERA CARTA DEL APÓSTOL SAN JUAN 2, 1-5a


    Hijos míos:
    Os escribo esto para que no pequéis. 
    Pero si alguno peca, tenemos a uno que abogue ante el Padre: 
    a Jesucristo, el Justo. 
    El es víctima de propiciación por nuestros pecados, no sólo por los nuestros, 
    sino también por los del mundo entero. 
    En esto sabemos que le conocemos: en que guardamos sus mandamientos. 
    Quien dice: "Yo le conozco" y no guarda sus mandamientos, es un mentiroso 
    y la verdad no está en él. 
    Pero quien guarda su Palabra, ciertamente en él el amor 
    de Dios ha llegado a su plenitud. 
    En esto conocemos que estamos en El.

    Palabra de Dios

    ALELUYA Lc 24, 32
    Señor Jesús, explícanos las Escrituras; haz que arda nuestro corazón mientras nos hablas

    EVANGELIO
    LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN LUCAS 23, 35-48


    En aquel tiempo contaban los discípulos lo que les había acontecido 
    en el camino y como reconocieron a Jesús en el partir el pan. 
    Mientras hablaba; se presentó Jesús en medio de sus discípulos 
    y les dijo:
    -- Paz a vosotros.
    Llenos de miedo por la sorpresa, creían ver un fantasma. El les dijo:
    --¿Por qué os alarmáis?, ¿por qué surgen dudas en vuestro interior? Mirad mis manos y mis pies: soy yo en persona. Palpadme y daos cuenta de que un fantasma no tiene carne y huesos, como veis que yo tengo.

    Dicho esto, les mostró las manos y los pies. Y como no acababan de creer por la alegría, y seguían atónitos, les dijo:

    --¿Tenéis ahí algo que comer?
    Ellos le ofrecieron un trozo de pez asado. El lo tomó y comió delante de ellos. Y les dijo:

    --Esto es lo que os decía mientras estaba con vosotros: que todo lo escrito en la ley de Moisés y en los profetas y salmos acerca de mí tenía que cumplirse.

    Entonces les abrió el entendimiento para comprender las Escrituras. Y añadió:

    --Así estaba escrito: el Mesías padecerá, resucitará de entre los muertos al tercer día, y en su nombre se predicará la conversión y el perdón de los pecados a todos los pueblos, comenzando por Jerusalén. Vosotros sois testigos de esto.

    Palabra del Señor

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    Monday, April 6, 2015

    HOMILÍA DEL SANTO PADRE FRANCISCO-Abril 2-2015

    Basílica Vaticana Jueves Santo 2 de abril de 2015
    «Lo sostendrá mi mano y le dará fortaleza mi brazo» (Sal 88,22), así piensa el Señor cuando dice para sí:
     «He encontrado a David mi servidor y con mi aceite santo lo he ungido» (v. 21). 
    Así piensa nuestro Padre cada vez que «encuentra» a un sacerdote. 
    Y agrega más: «Contará con mi amor y mi lealtad. Él me podrá decir: Tú eres mi padre, el Dios que me protege y que me salva» (v. 25.27). 
     Es muy hermoso entrar, con el Salmista, en este soliloquio de nuestro Dios. 
    Él habla de nosotros, sus sacerdotes, sus curas; pero no es realmente un soliloquio, no habla solo: es el Padre que le dice a Jesús: «Tus amigos, los que te aman, me podrán decir de una manera especial: ”Tú eres mi Padre”» (cf. Jn 14,21).
    Y, si el Señor piensa y se preocupa tanto en cómo podrá ayudarnos, es porque sabe que la tarea de ungir al pueblo fiel es dura; nos lleva al cansancio y a la fatiga. 
    Lo experimentamos en todas sus formas: desde el cansancio habitual de la tarea apostólica cotidiana hasta el de la enfermedad y la muerte e incluso a la consumación en el martirio. El cansancio de los sacerdotes... ¿Sabéis cuántas veces pienso en esto: en el cansancio de todos vosotros?
    Pienso mucho y ruego a menudo, especialmente cuando el cansado soy yo.
    Rezo por los que trabajais en medio del pueblo fiel de Dios que les fue confiado, y muchos en lugares muy abandonados y peligrosos. 
    Y nuestro cansancio, queridos sacerdotes, es como el incienso que sube silenciosamente al cielo (cf. Sal 140,2; Ap 8,3-4). 
    Nuestro cansancio va directo al corazón del Padre. 
    Estén seguros que la Virgen María se da cuenta de este cansancio y se lo hace notar enseguida al Señor. 
    Ella, como Madre, sabe comprender cuándo sus hijos están cansados y no se fija en nada más.
    «Bienvenido. Descansa, hijo mío. Después hablaremos... ¿No estoy yo aquí, que soy tu Madre?», nos dirá siempre que nos acerquemos a Ella (cf. Evangelii gaudium, 286). 
    Y a su Hijo le dirá, como en Caná: «No tienen vino». 
     Sucede también que, cuando sentimos el peso del trabajo pastoral, nos puede venir la tentación de descansar de cualquier manera, como si el descanso no fuera una cosa de Dios.
    No caigamos en esta tentación. Nuestra fatiga es preciosa a los ojos de Jesús, que nos acoge y nos pone de pie: «Venid a mí cuando estéis cansados y agobiados, que yo os aliviaré» (Mt 11,28). Cuando uno sabe que, muerto de cansancio, puede postrarse en adoración, decir: «Basta por hoy, Señor», y claudicar ante el Padre; uno sabe también que no se hunde sino que se renueva porque, al que ha ungido con óleo de alegría al pueblo fiel de Dios, el Señor también lo unge, «le cambia su ceniza en diadema, sus lágrimas en aceite perfumado de alegría, su abatimiento en cánticos» (Is 61,3).
    Tengamos bien presente que una clave de la fecundidad sacerdotal está en el modo como descansamos y en cómo sentimos que el Señor trata nuestro cansancio.
    ¡Qué difícil es aprender a descansar! 
    En esto se juega nuestra confianza y nuestro recordar que también somos ovejas. 
    Pueden ayudarnos algunas preguntas a este respecto. 
    ¿Sé descansar recibiendo el amor, la gratitud y todo el cariño que me da el pueblo fiel de Dios? O, luego del trabajo pastoral, ¿busco descansos más refinados, no los de los pobres sino los que ofrece el mundo del consumo? ¿El Espíritu Santo es verdaderamente para mí «descanso en el trabajo» o sólo aquel que me da trabajo? ¿Sé pedir ayuda a algún sacerdote sabio? ¿Sé descansar de mí mismo, de mi auto-exigencia, de mi auto-complacencia, de mi auto-referencialidad? ¿Sé conversar con Jesús, con el Padre, con la Virgen y San José, con mis santos protectores amigos para reposarme en sus exigencias —que son suaves y ligeras—, en sus complacencias —a ellos les agrada estar en mi compañía—, en sus intereses y referencias —a ellos sólo les interesa la mayor gloria de Dios—? 
    ¿Sé descansar de mis enemigos bajo la protección del Señor? ¿Argumento y maquino yo solo, rumiando una y otra vez mi defensa, o me confío al Espíritu que me enseña lo que tengo que decir en cada ocasión? ¿Me preocupo y me angustio excesivamente o, como Pablo, encuentro descanso diciendo: «Sé en Quién me he confiado» (2 Tm 1,12)? 
    Repasemos un momento las tareas de los sacerdotes que hoy nos proclama la liturgia: llevar a los pobres la Buena Nueva, anunciar la liberación a los cautivos y la curación a los ciegos, dar libertad a los oprimidos y proclamar el año de gracia del Señor. 
    E Isaías agrega: curar a los de corazón quebrantado y consolar a los afligidos. 
    No son tareas fáciles, exteriores, como por ejemplo el manejo de cosas —construir un nuevo salón parroquial, o delinear una cancha de fútbol para los jóvenes del Oratorio... —; las tareas mencionadas por Jesús implican nuestra capacidad de compasión, son tareas en las que nuestro corazón es «movido» y conmovido. 
    Nos alegramos con los novios que se casan, reímos con el bebé que traen a bautizar; acompañamos a los jóvenes que se preparan para el matrimonio y a las familias; nos apenamos con el que recibe la unción en la cama del hospital, lloramos con los que entierran a un ser querido... Tantas emociones, tanto afecto, fatigan el corazón del Pastor.
    Para nosotros sacerdotes las historias de nuestra gente no son un noticiero: nosotros conocemos a nuestro pueblo, podemos adivinar lo que les está pasando en su corazón; y el nuestro, al compadecernos (al padecer con ellos), se nos va deshilachando, se nos parte en mil pedacitos, y es conmovido y hasta parece comido por la gente: «Tomad, comed». 
    Esa es la palabra que musita constantemente el sacerdote de Jesús cuando va atendiendo a su pueblo fiel: «Tomad y comed, tomad y bebed...». Y así nuestra vida sacerdotal se va entregando en el servicio, en la cercanía al pueblo fiel de Dios... que siempre cansa. Quisiera ahora compartir con vosotros algunos cansancios en los que he meditado. Está el que podemos llamar «el cansancio de la gente, de las multitudes»: para el Señor, como para nosotros, era agotador —lo dice el evangelio—, pero es cansancio del bueno, cansancio lleno de frutos y de alegría.
    La gente que lo seguía, las familias que le traían.

    Thursday, April 2, 2015

    LAS SIETE PALABRAS

    Las Sagradas Escrituras nos traen muy pocos datos sobre Jesús en la cruz pero los datos que tenemos son bastante claros y fuertes para nuestra vida cristiana.
    Frente al Cristo crucificado no podemos quedarnos indiferentes... desde la cruz, el Dios desnudo sigue llamándonos al encuentro con el Padre... y este encuentro es en el amor. 
     Sin importar si nosotros también estamos crucificados, somos los soldados, las mujeres o simples espectadores del drama de la cruz, él nos abre los brazos para mostrarnos cuán grande es el amor de Dios y el odio de los hombres.
     Jesús, cargando sobre si la cruz, salió de la ciudad para dirigirse al lugar llamado "del Cráneo",en hebreo, "Gólgota"
    Allí lo crucificaron; y con él a otros dos, uno a cada lado y Jesús en el medio". (Jn. 19, 17-18) 
     La palabra era la luz verdadera... vino a los suyos, y los suyos no la recibieron. 
    Pero a todos los que la recibieron, a los que creen en su nombre, les dio el poder de llegar a ser Hijos de Dios. (Jn. 1, 9. 11-12) 
    En este marco de dolor y marginación, Jesús pronuncia desde la cruz sus siete palabras, palabras que nacen del corazón mismo de Dios y del corazón mismo del hombre, corazón que herido pero compasivo, no quiere irse sin dejar su último testamento hasta que vuelva. 
    Dos de los evangelista, Marcos y Mateo, nos representan a Jesús recitando el salmo 22 antes de su muerte. 
     Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado? (Mt. 27, 46; Mc.15, 34) Esta "primera palabra" pronunciada por el Dios crucificado es, más que un reproche hacia Dios, la oración del justo que sufre y espera en Dios; Jesús, en lugar de desesperar y olvidarse de Dios, clama al Padre pues confía en que él lo escucha, pero Dios no responde, porque ha identificado a su hijo con el pecado por amor a nosotros, y este debe morir, Jesús, colgado en la cruz, es rechazado ahora por el cielo y por la tierra, porque el pecado no tiene lugar. Cuantas veces en nuestras vidas hemos sentido el abandono de Dios. 
    ¿Por qué a mi? ¿Por qué ahora? ¿Qué hice Señor? Preguntas y preguntas como la de Cristo que encuentran como respuesta el silencio de Dios. 
    Por lo general, es la mejor respuesta que nos puede dar, pero no lo entenderemos hasta que sepamos que del silencio brota la resurrección.
    Las tres palabras siguientes están narradas por el evangelista Lucas. 
    Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen. (Lc. 23, 34) 
    Sin pensarlo casi, solemos pronunciar esta "segunda palabra" de Jesús con un tono soberbio, como quien nunca ha pecado ni necesita perdón, suele ser nuestra excusa para decir: "que Dios te perdone... yo no"; sin saber que por esta suplica de Dios a Dios, nuestros pecados fueron perdonados. 
    Nosotros somos los que crucificamos a Jesús y lo hacemos día a día, con nuestras mentiras, hipocresías, faltas de amor, miradas altaneras y mil cosas más. 
    Esta oración al Padre, no es para mi vecino, o para aquel que no trago en la comunidad, es para mi... porque no sé lo que hago. Te aseguro que hoy estarás conmigo en el paraíso. (Lc. 23, 43) 
    No es cualquiera quien pronuncia como "tercer palabra" esta promesa, es el mismo Camino hacia el paraíso y la Puerta a la vida nueva, con autoridad puede darnos este mensaje de esperanza. 
    Hasta el último momento Jesús se preocupa por aquellos excluidos y marginados de la sociedad. 
    A nosotros no nos es debido contradecir la Palabra de Dios, debemos velar por darle cumplimiento, por allanarle el camino.
    Pero ¡NO! por lo general hacemos lo contrario, en lugar de abrir las puertas del paraíso, se las cerramos en la cara a aquellos a quienes Jesús mismo invitó y llamó. 
    Condenamos a las prostitutas, a los presos, a los enfermos, y mucho más si son de SIDA, a los homosexuales, a los drogadictos; y más aún a los que no tienen el mismo color que yo, la misma ideología política, la misma condición social.
    Nuestras comunidades no se salvan de esta acusación, porque muchas veces le cerramos la puerta a los demás tan solo por ser diferentes, o tantas otras veces que recibimos a alguien pero no le damos su lugar. Ojalá seamos nosotros y nuestras comunidades los destinatarios de este mensaje esperanzador del Maestro, porque para la conversión, para volver la vista hacia Dios... nunca es tarde. Padre, en tus manos pongo mi espíritu. (Lc. 23, 46)
    Esta "cuarta palabra" del Emmanuel parece unir la encarnación con la pasión, parece repetir el "fiat" de María: "Hágase en mi según tu Palabra" (Cf. Lc. 1, 38) 
    ¿Será porque en la Madre y en el Hijo hay un mismo sentimiento de entrega y confianza en Dios? 
    Nosotros debemos intentar que cada día de nuestras vidas esté en las manos del Padre. Lamentablemente en nuestro tiempo esto parece volverse imposible, nuestra cultura no entiende que los tiempos de Dios no son los nuestros y e cada momento confía mas en sus fuerzas que en las de Dios. 
    Hoy parece que vivimos como si Dios no existiera, o por lo menos como si no tuviera influencia en nuestras vidas, hemos tomado solos las riendas de nuestras vidas y nos ha ido bastante mal pues no hemos puesto nuestro espíritu en las manos del Padre. 
     ¿Cuántas veces he empezado algo sin rezar antes? ¡Y después me quejo de cómo me va! 
    Todas esas veces fui crucificado, pero sin esperanzas de resurrección... pues ¿quién nos da la vida? 
    Las tres palabras siguientes, las últimas, fueron tomadas por Juan, el menor de los discípulos, pero con el mayor de los corazones, pues fue el único capaz de quedarse al pie de la cruz junto a María. 
    Mujer, ahí tienes a tu hijo... ahí tienes a tu Madre. (Jn. 19, 26-27) El discípulo amado ya soportó la cruz, vio a su maestro y amigo sufriendo y muriendo, por eso Jesús lo recompensó tan pronto... le encomienda a María; pero ¿qué significa esto? 
    Jesús no quiere dentro de su familia ningún excluido, y María, sin ningún varón cerca que daría fuera de la sociedad... ¿volvemos al mismo tema que antes? ¿los excluidos? 
    Y es que la misión de Jesús se dirigía a ellos con especial predilección (Cf. Lc. 4, 16-19) 
    El "hermano de todos" no quiere que nadie quede fuera del Reino y de la liberación definitiva. Hace ya 2000 años que Jesús entregó a su madre a todos los hombres en la persona de Juan, y ella sigue acompañándonos, acompaña a los pueblos haciéndose uno de nosotros y viniendo a nuestra casa, Itatí, Guadalupe, Caá Cupe... solo algunos de los nombres que nuestro pueblo da a María cada vez que Jesús nos dice: "Pueblo, aquí tienes a tu madre".
    Tengo sed. (Jn. 19, 28) Esta "sexta palabra" es lo más pequeño que Jesús gritó desde la cruz, pero una de las cosas más humanas y más profundas. 
    La sed es algo profundamente humano y natural, tan necesario para conservar la vida tanto casi como la misma existencia de Dios que nos conserva; pero la sed de Cristo es mucho más profunda no puede ser calmada solo con agua, es la sed de que todos sus hermanos puedan tener agua y comida suficiente... es la sed de los pobres de ayer, de hoy y de siempre. 
     ¿Nos preocupamos de calmar la sed de nuestro pueblo? 
    Nos decía Mons. Oscar Romero (Obispo de San Salvador) 
    "El mundo al que debe servir la Iglesia es el mundo de los pobres, y los pobres son los únicos que deciden lo que significa para la Iglesia vivir realmente en el mundo. ¿Qué estamos haciendo? Todo está cumplido. (Jn. 19, 30)
    La última palabra del Dios desnudo: "todo está cumplido" y murió... si hubiéramos seguido paso a paso el drama de la vida de Jesús como en una telenovela, en este momento deberíamos romper en llanto, porque el autor y actor principal ha muerto, para una película este no sería un buen final, pues muere el protagonista. 
    Pero como esto no es ni una telenovela ni una película, tratándose de la vida real, o de "la mas real de las vidas", nos acongojamos y sufrimos por la muerte de nuestro redentor, pero por uno de esos misterios tan grandes de nuestro existir, la vida posee una ambigüedad tan grande que a la vez nos alegramos por la muerte, porque sabemos que luego viene la resurrección y la vida definitiva junto al Padre. 
    Jesús finaliza su misión entre nosotros... nos ha dado su mensaje, y algunos, aunque sin entenderlo mucho, han hecho caso al llamado y se han empapado del mensaje del Reino y de la misericordia del Padre... ahora nos toca a nosotros, somos los portadores de un mensaje que no es nuestro, el mensaje de que "todo se ha cumplido" y la redención fue consumada por Cristo desde la Cruz y la resurrección. Siete palabras del Corazón de Cristo, siete palabras que nosotros estamos llamados a pronunciar desde nuestra aflicción y nuestra cruz, porque son el camino hacia la Vida Nueva... porque son el camino hacia la Pascua.

     Martín Daniel Gonzalez Arquidiócesis de Corrientes © MRZ 2002

    Wednesday, April 1, 2015

    Sabado 4 de Abril 2015 Vigilia ciblo b

    Vigilia Pascual

    PRIMERA LECTURA
    LECTURA DEL LIBRO DEL GÉNESIS 1,1-2,2

    Al principio creó Dios el cielo y la tierra. La tierra era un caos informe; sobre la faz del Abismo, la tiniebla. Y el Aliento de Dios se cernía sobre la faz de las aguas.
    Y dijo Dios: Qué exista la luz. Y la luz existió. Y vio Dios que la luz era buena. Y separó Dios la luz de las tinieblas: llamó Dios a la luz "Día"; a las tinieblas "Noche"; pasó una tarde, pasó una mañana: el día primero.
    Y dijo Dios: Que exista una bóveda entre las aguas, que separe aguas de aguas: E hizo Dios una bóveda y separó las aguas de debajo de la bóveda de las aguas de encima de la bóveda. Y así fue. Y llamó Dios a la bóveda "Cielo". —Pasó una tarde, pasó una mañana: el día segundo.
    Y dijo Dios: Que se junten las aguas de debajo del cielo en un solo sitio, y que aparezcan los continentes. Y así fue. Y llamó Dios a los continentes "Tierra" y a la masa de las aguas la llamó "Mar". Y vio Dios que era bueno.
    Y dijo Dios: Verdee la tierra hierba verde, que engendren semillas y árboles frutales que den fruto según su especie, y que lleven semilla sobre la tierra. Y así fue. La tierra brotó hierba verde que engendraba semilla según su especie, y árboles que daban fruto y llevaban semilla según su especie. Y vio Dios que era bueno. —Pasó una tarde, pasó una mañana: el día tercero.
    Y dijo Dios: Que existan lumbreras en la bóveda del cielo, para separar el día de la noche, para señalar las fiestas, los días y los años; y sirvan de lumbreras en la bóveda del cielo para dar luz sobre la tierra. Y así fue. E hizo Dios dos lumbreras grandes: la lumbrera mayor para regir el día, y la lumbrera menor para regir la noche; y las estrellas. Y las puso Dios en la bóveda del cielo para dar luz sobre la tierra; para regir el día y la noche, para separar la luz de la tiniebla. Y vio Dios que era bueno. -Pasó una tarde, pasó una mañana: el día cuarto.
    Y dijo Dios: pululen las aguas un pulular viviente, y pájaros vuelen sobre la tierra frente a la bóveda del cielo. Y creó Dios los cetáceos y los vivientes que se deslizan y que el agua hace pulular según sus especies, y las aves aladas según sus especies. Y vio Dios que era bueno. Y Dios los bendijo diciendo: Creced, multiplicaos, llenad las aguas del mar, que las aves se multipliquen en la tierra. Pasó una tarde, pasó una mañana: el día quinto.
    Y dijo Dios: Produzca la tierra vivientes según sus especies: animales domésticos, reptiles y fieras según sus especies, los animales domésticos según sus especies y los reptiles según sus especies. Y vio Dios que era bueno.
    Y dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza; que domine los peces del mar, las aves del cielo, los animales domésticos, los reptiles de la tierra. Y creó Dios al hombre a su imagen; a imagen de Dios lo creó; hombre y mujer los creó. Y los bendijo Dios y les dijo: Creced y multiplicáos, llenad la tierra y sometedla; dominad los peces de mar, las aves del cielo, los vivientes que se mueven sobre la tierra.
    Y dijo Dios: Mirad, os entrego todas las hierbas que engendran semilla sobre la faz de la tierra; y todos los árboles frutales que engendran semilla os servirán de alimento; y a todas las fieras de la tierra, a todas las aves del cielo, a todos los reptiles de la tierra. A todo ser que respira, la hierba verde les servirá de alimento. Y así fue. Y vio Dios todo lo que había hecho: y era muy bueno.
    Pasó una tarde, pasó una mañana: el día sexto. Quedaron concluidos el cielo y la tierra y sus ejércitos. Y concluyó Dios para el día séptimo todo el trabajo que había hecho; y descansó el día séptimo de todo el trabajo que había hecho.
    Palabra de Dios



    SALMO RESPONSORIAL
    SALMO 103
    R.- ENVÍA TU ESPÍRUTU, SEÑOR, Y REPUEBLA LA FAZ DE LA TIERRA
    Bendice, alma mía, al Señor,

    ¡Dios mío, qué grande eres!
    Te vistes de belleza y majestad,
    la luz te envuelve como un manto. R.-

    Asentaste la tierra sobre tus cimientos,
    y no vacilará jamás;
    la cubriste con el manto del océano,
    y las aguas se posaron sobre las montañas. R.-

    De los manantiales sacas los ríos
    para que fluyan entre los montes,
    junto a ellos habitan las aves del cielo
    y entre frondas se oye su canto. R.-

    Desde tu morada riegas los montes,
    y la tierra se sacia de tu acción fecunda;
    haces brotar hierba para los ganados
    y forrajes para los que sirven al hombre. R.-

    ¡Cuántas son tus obras Señor!,
    y todas las hiciste con sabidurías,
    la tierra está llena de tus criaturas.
    ¡Bendice, alma mía, al Señor! R.-

    SEGUNDA LECTURA
    LECTURA DEL LIBO DEL GÉNESIS 22,1-18

    En aquellos días, Dios puso a prueba a Abrahán llamándole:
    — ¡Abrahán!
    Él respondió:
    — Aquí me tienes.
    Dios le dijo:
    —Toma a tu hijo único, al que quieres, a Isaac, y vete al país de Moría y ofrécemelo allí en sacrificio en uno de los montes que yo te indicaré.
    Abrahán madrugó, aparejó el asno y se llevó consigo a dos criados y a su hijo Isaac; cortó leña para el sacrificio y se encaminó al lugar que le había indicado Dios. El tercer día levantó Abrahán los ojos y descubrió el sitio de lejos. Y Abrahán dijo a sus criados: "Quedaos aquí con el asno; yo con el muchacho iré hasta allá para adorar y después volveremos con vosotros."
    Abrahán tomó la leña para el sacrificio, se la cargó a su hijo Isaac, y él llevaba el fuego y el cuchillo. Los dos caminaban juntos. Isaac dijo a Abrahán, su padre: "Padre" Él respondió: "Aquí estoy, hijo mío." El muchacho dijo: "Tenemos fuego y leña, pero ¿dónde está el cordero para el sacrificio?" Abrahán contestó: "Dios proveerá el cordero para el sacrificio, hijo mío."
    Y siguieron caminando juntos. Cuando llegaron al sitio que le había dicho Dios, Abrahán levantó allí el altar y apiló la leña, luego ató a su hijo Isaac y lo puso sobre el altar, encima de la leña. Entonces Abrahán tomó el cuchillo para degollar a su hijo; pero el ángel del Señor le gritó desde el cielo:
    — ¡Abrahán, Abrahán!
    Él contestó:
    —Aquí me tienes.
    El ángel le ordenó:
    —No alargues la mano contra tu hijo ni le hagas nada. Ahora sé que temes a Dios, porque no te has reservado a tu hijo, tu único hijo.
    Abrahán levantó los ojos y vio un carnero enredado por los cuernos en la maleza. Se acercó, Tomó el carnero y lo ofreció en sacrificio en lugar de su hijo. Abrahán llamó aquel sitio "El Señor ve", por lo que se dice aún hoy "El monte del Señor ve".
    El ángel del Señor volvió a gritar a Abrahán desde el cielo:
    —Juro por mí mismo -oráculo del Señor-: por haber hecho esto, por no haberte reservado tu hijo, tu único hijo, te bendeciré, multiplicaré a tus descendientes como las estrellas del cielo y como la arena de la playa. Tus descendientes conquistarán las puertas de las ciudades enemigas. Todos los pueblos del mundo se bendecirán con tu descendencia, porque me has obedecido.
    Palabra de Dios

    SALMO RESPONSORIAL
    SALMO 15

    R.- PROTÉGEME, DIOS MÍO, QUE ME REFUGIO EN TI

    El Señor es el lote de mi heredad y mi copa,
    mi suerte está en tu mano.
    Tengo siempre presente al Señor,
    con él a mi derecha no vacilaré. R.-

    Por eso se me alegra el corazón,
    se gozan en mies entrañas,
    y mi carne descansa serena:
    porque no me entregarás a la muerte
    ni dejarás a tu fiel conocer la corrupción. R.-

    Me enseñarás el sendero de la vida,
    me saciarás de gozo en tu presencia,
    de alegría perpetua en tu derecha. R.-

    TERCERA LECTURA
    LECTURA DEL LIBRO DEL ÉXODO 14, 15-15,1

    En aquellos días dijo el Señor a Moisés:
    — ¿Por qué sigues clamando a mí? Di a los israelitas que se pongan en marcha. Y tú, alza tu cayado, extiende tu mano sobre el mar y divídelo, para que los israelitas entren en medio del mar a pie enjuto. Que yo voy a endurecer el corazón de los egipcios para que los persigan, y me cubriré de gloria a costa del Faraón y todo su ejército, de sus carros y de los guerreros.
    Se puso en marcha, el ángel del Señor, que iba al frente del ejército de Israel, y pasó a retaguardia. También la columna de nube de delante se desplazó de allí y se colocó detrás, poniéndose entre el campamento de los egipcios y el campamento de los israelitas. La nube era tenebrosa y transcurrió toda la noche sin que los ejércitos pudieran trabar contacto.
    Moisés extendió su mano sobre el mar, y el Señor hizo soplar durante toda la noche un fuerte viento del Este que secó el mar y se dividieron las aguas. Los israelitas entraron en medio del mar a pie enjuto, mientras que las aguas formaban muralla a derecha e izquierda. Los egipcios se lanzaron en su persecución, entrando tras ellos en medio del mar todos los caballos del Faraón y los carros con sus guerreros.
    Mientras velaban al amanecer, miró el Señor el campamento egipcio desde la columna de fuego y nube sembró el pánico en el campamento egipcio. Trabó las ruedas de sus carros y las hizo avanzar pesadamente. Y dijo Egipto: “Huyamos de Israel, porque el Señor lucha en su favor contra Egipto.”
    Dijo el Señor a Moisés:
    —Extiende tu mano sobre el mar y vuelvan las aguas sobre los egipcios, sus carros y sus jinetes.
    Y extendió Moisés su mano sobre el mar; y al amanecer volvía el mar a su curso de siempre. Los egipcios huyendo iban a su encuentro y el Señor derribó a los egipcios en medio del mar. Y volvieron las aguas y cubrieron los carros, los jinetes y todo el ejército del Faraón, que lo había seguido por el mar. Ni uno solo se salvó. Pero los hijos de Israel caminaban por el seco en medio del mar; las aguas les hacían de muralla a derecha e izquierda.
    Aquel día salvó el Señor a Israel de las manos de Egipto. Israel vio a los egipcios muertos, en la orilla del mar: Israel vio la mano grande del Señor obrando contra los egipcios, y el pueblo temió al Señor y creyó en el Señor y en Moisés, su siervo. Entonces Moisés y los hijos de Israel cantaron este canto al Señor.
    Palabra de Dios

    SALMO RESPONSORIAL
    SALMO Ex 15, 1-6, 17-18
    R.- CANTARÉ AL SEÑOR, SUBLIME ES SU VICTORIA.

    Cantaremos al Señor, sublime es su victoria:
    caballos y carros ha arrojado en el mar.
    Mi fuerza y mi poder es el Señor, él es mi salvación.
    Él es mi Dios: yo lo alabaré;
    el Dios de mis padres: yo lo ensalzaré. R.-

    El Señor es un guerrero,
    su nombre es el Señor.
    Los carros del Faraón los lanzó al mar,
    ahogó en el Mar Rojo a sus mejores capitanes. R.-

    Las olas los cubrieron,
    bajaron hasta el fondo como piedras.
    Tu diestra, Señor, es fuerte y terrible,
    tu diestra, Señor, tritura al enemigo. R.-

    Los introduces y los plantas en el monte de tu heredad,
    lugar del que hiciste tu trono, Señor;
    santuario, Señor, que fundaron tus manos.
    El Señor reina por siempre jamás. R.-

    CUARTA LECTURA

    LECTURA DEL LIBRO DE ISAÍAS 54, 5-14

    El que te hizo te tomará por esposa: su nombre es el Señor de los Ejércitos, Tu redentor es el Santo de Israel, se llama Dios de toda la tierra. Como a mujer abandonada y abatida te vuelve a llamar el Señor; como a esposa de juventud, repudiada -dice tu Dios. Por un instante te abandoné, pero con gran cariño te reuniré. En un arrebato de ira te escondí un instante mi rostro, pero con misericordia eterna te quiero -dice el Señor, tu Redentor.

    Me sucede como en tiempo de Noé: Juré que las aguas del diluvio no volverían a cubrir la tierra; así juro no airarme contra ti ni amenazarte. Aunque se retiren los montes y vacilen las colinas, no se retirará de ti mi misericordia ni mi alianza de paz vacilará -dice el Señor, que te quiere.
    ¡Oh, afligida zarandeada, desconsolada! Mira, yo mismo coloco tus piedras sobre azabaches, tus cimientos sobre zafiros; te pondré almenas de rubí, y puertas de esmeralda, y murallas de piedras preciosas. Tus hijos serán discípulos del Señor, tendrán gran paz tus hijos. Tendrás firme asiento en la justicia. Estarás lejos de la opresión, y no tendrás que temer, y lejos del terror, que no se acercará.
    Palabra de Dios

    SALMO RESPONSORIAL
    SALMO 29


    R.- TE ENSALZARÉ, SEÑOR, PORQUE ME HAS LIBRADO
    Te ensalzaré, Señor, porque me has librado
    y no has dejado que mis enemigos se rían de mí.
    Señor, sacaste mi vida del abismo,
    me hiciste revivir cuando bajaba a la fosa. R.-

    Tañed para el Señor, fieles suyos,
    dad gracias a su nombre santo;
    su cólera dura un instante, su bondad de por vida;
    al atardecer nos visita el llanto,
    por la mañana, el júbilo. R.-

    Escucha, Señor y ten piedad de mí,
    Señor, socórreme.
    Cambiaste mi luto en danzas.
    Señor, Dios mío, te daré gracias por siempre. R.-

    QUINTA LECTURA
    LECTURA DEL LIBRO DE ISAÍAS 55. 1-11

    Así dice el Señor:
    Oíd, sedimentos todos, acudid todos por agua, también lo que no tenéis dinero: venid, comprad trigo, comed sin pagar vino y leche de balde. ¿Por qué gastáis dinero en lo que no alimenta y salario en lo que n o da hartura? Escuchadme atentos y comeréis bien, saborearéis platos sustanciosos. Inclinad el oído, venid a mí: escuchadme y viviréis.
    Sellaré con vosotros la alianza perfecta, la promesa que aseguré a David: a él lo hice mi testigo para los pueblos, caudillo y soberano de naciones; tú llamarás a un pueblo desconocido, un pueblo que no te conocía correrá hacia ti; por el Señor, por tu dios, por el santo de Israel que te honrra.
    Buscad al señor mientras se le encuentra, invocadlo mientras está cerca; que el malvado abandone su camino, y el criminal sus planes; que regrese al señor, y él tendrá piedad, a nuestro Dios, que es rico en perdón. Mis planes no son vuestros planes, vuestros caminos no son mis caminos —Oráculo del Señor.
    Como el cielo es más alto que la tierra, mis caminos son más altos que los vuestros, mis planes, que vuestros planes.
    Como bajan la lluvia y la nieve desde el cielo, y no vuelven allá, sino después de empapar la tierra, de fecundarla y hacerla germinar, para que dé semilla al sembrador y pan al que come; así será mi Palabra, que sale de mi boca: no volverá a mí vacía, sino que hará mi voluntad, y cumplirá mi encargo.
    Palabra de Dios

    SALMO RESPONSORIAL
    SALMO Is 12, 2-3. 4bcd. 5-6
    R.- SACARÉIS AGUA CON GOZO DE LAS FUENTES DE LA SALVACIÓN

    El Señor es mi Dios y mi Salvador:
    confiaré y no temeré,
    porque mi fuerza y mi poder es el Señor,
    Él fue mi salvación. R.-

    Dad gracias al Señor,
    invocad su nombre,
    contad a los pueblos sus hazañas,
    proclamad que su nombre es excelso. R.-

    Tañed para el señor que hizo proezas,
    anunciadlas a toda la tierra;
    gritad jubilosos, habitantes de Sión.
    “Qué grande es en medio de ti el Santo de Israel”. R.-

    SEXTA LECTURA
    LECTURA DEL LIBRO DE BARUC 3, 9-15. 32—4, 4

    Escucha, Israel, mandatos de vida, presta oído para aprender prudencia.
    ¿A qué se debe, Israel, que estés aún en el país enemigo, que envejezcas en tierras extranjeras, que estés impuro entre los muertos, que te cuenten con los habitantes del Abismo? —Es que abandonaste la fuente de la sabiduría. Si hubieras seguido el camino de Dios, habitarías en paz para siempre. Aprende dónde encuentra la prudencia, el valor y la inteligencia, así aprenderás dónde se encuentra la vida larga, la luz de los ojos y la paz.
    ¿Quién encontró su puesto o entró en sus almacenes? El que todo lo sabe la conoce, la examina y la penetra. El que creó la tierra para siempre y la llenó de animales cuadrúpedos; el que manda a la luz, y ella va, y le obedece temblando; a los astros, que velan gozosos en sus puestos de guardia los llama y responden: “Presentes” y brillan gozosos para su Creador.
    Él es nuestro Dios y no hay otro frente a Él: investigó el camino del saber y se lo dio a su hijo Jacob, a su amado, Israel. Después apareció en el mundo y vivió entre los hombres. Es el libro de los mandatos de Dios, la ley de la validez eterna: los que guardan, vivirán, los que abandonan, morirán. Vuélvete, Jacob, a recibirla, camina a la claridad de su resplandor; no entregues a otros tu gloria ni tu dignidad a un pueblo extranjero. ¡Dichosos nosotros, Israel, que conocemos lo que agrada al Señor!
    Palabra de Dios

    SALMO RESPONSORIAL
    SALMO 18
    R.- SEÑOR, TIENES PALABRAS DE VIDA ETERNA

    La Ley del Señor es perfecta
    y es descanso del alma;
    el precepto del Señor es fiel
    e instruye al ignorante. R.-

    Los mandatos del Señor son rectos
    y alegran el corazón;
    la norma del señor es límpida
    y da luz a los ojos. R.-

    La voluntad del Señor es pura
    y eternamente estable;
    los mandamientos del Señor son verdaderos
    y eternamente justos. R.-

    Más precioso que el oro,
    más que el oro fino;
    más dulces que la miel
    de un panal que destila. R.-

    SÉPTIMA LECTURA
    LECTURA DEL LIBRO DE EZEQUIEL 36, 16-28
    Me vino esta Palabra del Señor: Cuando la casa de Israel habitaba en su tierra, la profanó con su conducta, con sus acciones, como sangre inmunda fue su proceder ante mí. Entonces derramé mi cólera sobre ellos, por la sangre que habían derramado en el país, por haberlo profanado con sus idolatrías. Los esparcí entre las naciones, anduvieron dispersos por los países; según su proceder, según sus acciones los sentencié. Cuando llegaron a las naciones donde se fueron, profanaron mi santo nombre; decían de ellos:

    —Estos son el pueblo del Señor, de su tierra han salido.
    Sentí lástima de mi santo nombre, profanado por la casa de Israel en las naciones a las que se fue. Por eso, di a la casa de Israel: Esto dice el Señor: No lo hago por vosotros, casa de Israel, sino por mi santo nombre, profanado por vosotros, en las naciones a las que habéis ido. Mostraré la santidad de mi nombre grande, profanado entre los gentiles, que vosotros habéis profanado en medio de ellos; y conocerán los gentiles que soy yo el Señor —oráculo del Señor —, cuando les haga ver mi santidad al castigaros. Os recogeré de entre las naciones, os reuniré de todos los países, y os llevaré a vuestra tierra.
    Derramaré sobre vosotros un agua pura que os purificará: de todas vuestras inmundicias e idolatrías os he de purificar; arrancaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne. Os infundiré mi espíritu, y haré que caminéis según mis preceptos, y que guardéis y cumpláis mis mandatos. Y habitaréis en la tierra que di a vuestros padres. Vosotros seréis mi pueblo y yo seré vuestro Dios.
    Palabra de Dios

    SALMO RESPONSORIAL
    SALMO 41, 42
    R.- COMO BUSCA LA CIERVA CORRIENTES DE AGUA, ASÍ MI ALMA TE BUSCA A TI, DIOS MÍO.

    Tiene sed de Dios
    del Dios vivo:
    ¿cuándo entraré a ver
    el rostro de Dios?. R.-

    Cómo marchaba a la cabeza del grupo
    hacia la casa de Dios,
    entre cantos de júbilo y alabanza,
    en el bullicio de la fiesta. R -

    Envía tu luz y tu verdad;
    que ellos me guíen
    y me conduzcan hasta tu monte santo,
    hasta tu morada. R.-

    Que yo me acerque al altar de Dios,
    al Dios de mi alegría;
    que te dé gracias al son de la cítara,
    Dios, Dios mío. R.-

    Viernes Santo: 03 de Abril 2015 Ciclo B

    Viernes Santo: Celebración de la Pasión del Señor

    PRIMERA LECTURA
    LECTURA DEL LIBRO DE ISAÍAS 52, 13-53, 12
    Mirad, mi siervo tendrá éxito, subirá y crecerá mucho. 
    Como muchos se espantaron de él, porque desfigurado no 
    parecía hombre, ni tenía aspecto humano, así asombrará a 
    muchos pueblos, ante él los reyes cerrarán la boca, al ver algo inenarrable y contemplar algo inaudito. 
    ¿Quién creyó nuestro anuncio?, 
    ¿a quién se reveló el brazo del Señor? 
    Creció en su presencia como brote, como raíz en tierra árida, sin figura, sin belleza. Lo vimos sin aspecto atrayente, despreciado y evitado de los hombres, como un hombre de dolores, acostumbrado a sufrimientos, ante el cual se ocultan los rostros, despreciado y desestimado. 
    Él soportó nuestros sufrimientos y aguantó nuestros dolores; nosotros lo estimamos leproso, herido de Dios y humillado; pero él fue traspasado por nuestras rebeliones, triturado por nuestros crímenes.
    Nuestro castigo saludable cayó sobre él, sus cicatrices nos curaron. 
    Todos errábamos como ovejas, cada uno siguiendo su camino; y el Señor cargó sobre él todos nuestros crímenes. 
    Maltratado, voluntariamente se humillaba y no abría la boca;
    como cordero llevado al matadero, como oveja ante el esquilador, 
    enmudecía y no abría la boca.
     Sin defensa, sin justicia, se lo llevaron, ¿quién meditó en su destino? 
    Lo arrancaron de la tierra de los vivos, por los pecados de mi pueblo lo hirieron.
    Le dieron sepultura con los malvados, y una tumba con los malhechores, aunque no había cometido crímenes ni hubo engaño en su boca.
     El Señor quiso triturarlo con el sufrimiento, y entregar su vida como expiación; verá su descendencia, prolongará sus años, lo que el Señor quiere prosperará por su mano. Por los trabajos de su alma verá la luz, el justo se saciará de conocimiento.
    Mi siervo justificará a muchos, porque cargó con los crímenes de ellos. Le daré una multitud como parte, y tendrá como despojo una muchedumbre. Porque expuso su vida a la muerte y fue contado entre los pecadores, él tomó el pecado de muchos e intercedió por los pecadores.
    Palabra de Dios

    SALMO RESPONSORIAL
    SALMO 30
    R.- PADRE, A TUS MANOS ENCOMIENDO MI ESPÍRITU
    A ti, Señor, me acojo:

    no quede yo nunca defraudado;
    tú, que eres justo, ponme a salvo.
    A tus manos encomiendo mi espíritu:
    tú, el Dios leal, me librarás. R.-

    Soy la burla de todos mis enemigos,
    la irrisión de mis vecinos,
    el espanto de mis conocidos;
    me ven por la calle, y escapan de mí.
    Me han olvidado como a un muerto,
    me han desechado como a un cacharro inútil. R.-

    Pero yo confío en ti, Señor,
    te digo: «Tú eres mi Dios.»
    En tu mano están mis azares;
    líbrame de los enemigos que me persiguen. R.-

    Haz brillar tu rostro sobre tu siervo,
    sálvame por tu misericordia.
    Sed fuertes y valientes de corazón,
    los que esperáis en el Señor. R.-

    SEGUNDA LECTURA
    LECTURA DE LA CARTA A LOS HEBREOS 4, 14-16; 5, 7-9
    Hermanos:

    Mantengamos la confesión de la fe, ya que tenemos un sumo sacerdote grande, que ha atravesado el cielo, Jesús, Hijo de Dios. 
    No tenemos un sumo sacerdote incapaz de compadecerse de nuestras debilidades, sino que ha sido probado en todo exactamente como nosotros, menos en el pecado. 
    Por eso, acerquémonos con seguridad al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y encontrar gracia que nos auxilie oportunamente. 
    Cristo, en los días de su vida mortal, a gritos y con lágrimas, presentó oraciones y súplicas al que podía salvarlo de la muerte, cuando en su angustia fue escuchado. 
    Él, a pesar de ser Hijo, aprendió, sufriendo, a obedecer. 
    Y, llevado a la consumación, se ha convertido para todos los que le obedecen en autor de salvación eterna.
    Palabra de Dios

    ACLAMACIÓN Flp 2, 8-9
    Cristo, por nosotros, se sometió incluso a la muerte, y una muerte de cruz. 
    Por eso Dios lo levantó sobre todo y le concedió el “Nombre-sobre-todo-nombre”.

    EVANGELIO

    PASIÓN DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO SEGÚN SAN JUAN 18, 1-19,42
    C. En aquel tiempo, salió Jesús con sus discípulos al otro lado del torrente Cedrón, donde había un huerto, y entraron allí él y sus discípulos. Judas, el traidor, conocía también el sitio, porque Jesús se reunía a menudo allí con sus discípulos. Judas entonces, tomando la patrulla y unos guardias de los sumos sacerdotes y de los fariseos, entró allá con faroles, antorchas y armas. Jesús, sabiendo todo lo que venía sobre él, se adelantó y les dijo:

    + ¿A quién buscáis?C. Le contestaron:
    S. A Jesús, el Nazareno.
    C. Les dijo Jesús:
    + Yo soy.
    C. Estaba también con ellos Judas, el traidor. Al decirles: «Yo soy», retrocedieron y cayeron a tierra. Les preguntó otra vez: + -«¿A quién buscáis?»
    C. Ellos dijeron:
    S. A Jesús, el Nazareno.
    C. Jesús contestó:
    + Os he dicho que soy yo. Si me buscáis a mí, dejad marchar a éstos.C. Y así se cumplió lo que había dicho: “No he perdido a ninguno de los que me diste”.
    Entonces Simón Pedro, que llevaba una espada, la sacó e hirió al criado del sumo sacerdote, cortándole la oreja derecha. Este criado se llamaba Malco. Dijo entonces Jesús a Pedro:
    + Mete la espada en la vaina. El cáliz que me ha dado mi Padre, ¿no lo voy a beber?
    C. La patrulla, el tribuno y los guardias de los judíos prendieron a Jesús, lo ataron y lo llevaron primero a Anás, porque era suegro de Caifás, sumo sacerdote aquel año; era Caifás el que había dado a los judíos este consejo: “Conviene que muera un solo hombre por el pueblo”. Simón Pedro y otro discípulo seguían a Jesús. Este discípulo era conocido del sumo sacerdote y entró con Jesús en el palacio del sumo sacerdote, mientras Pedro se quedó fuera a la puerta. Salió el otro discípulo, el conocido del sumo sacerdote, habló a la portera e hizo entrar a Pedro. La criada que hacía de portera dijo entonces a Pedro:
    S. ¿No eres tú también de los discípulos de ese hombre?
    C. Él dijo:
    S. No lo soy.
    C. Los criados y los guardias habían encendido un brasero, porque hacía frío, y se calentaban. También Pedro estaba con ellos de pie, calentándose.
    El sumo sacerdote interrogó a Jesús acerca de sus discípulos y de la doctrina. Jesús le contestó:
    +Yo he hablado abiertamente al mundo; yo he enseñado continuamente en la sinagoga y en el templo, donde se reúnen todos los judíos, y no he dicho nada a escondidas. ¿Por qué me interrogas a mí? Interroga a los que me han oído, de qué les he hablado. Ellos saben lo que he dicho yo.
    C. Apenas dijo esto, uno de los guardias que estaba allí le dio una bofetada a Jesús, diciendo:
    S. ¿Así contestas al sumo sacerdote?
    C. Jesús respondió:
    + Si he faltado al hablar, muestra en qué he faltado; pero si le hablado como se debe, ¿por qué me pegas?
    C. Entonces Anás lo envió atado a Caifás, sumo sacerdote.
    C. Simón Pedro estaba en pie, calentándose, y le dijeron:
    S. ¿No eres tú también de sus discípulos?
    C. Él lo negó, diciendo:
    S. No lo soy.C. Uno de los criados del sumo sacerdote, pariente de aquel a quien Pedro le cortó la oreja, le dijo:
    S. ¿No te he visto yo con él en el huerto?
    C. Pedro volvió a negar, y enseguida cantó un gallo.

    C. Llevaron a Jesús de casa de Caifás al pretorio. Era el amanecer, y ellos no entraron en el pretorio para no incurrir en impureza y poder así comer la Pascua. Salió Pilato afuera, adonde estaban ellos, y dijo:
    S. ¿Qué acusación presentáis contra este hombre?
    C. Le contestaron:

    S. Si éste no fuera un malhechor, no te lo entregaríamos.
    C. Pilato les dijo:
    S. Lleváoslo vosotros y juzgadlo según vuestra ley.
    C. Los judíos le dijeron:
    S. No estamos autorizados para dar muerte a nadie.
    C. Y así se cumplió lo que había dicho Jesús, indicando de qué muerte iba a morir.
    Entró otra vez Pilato en el pretorio, llamó a Jesús y le dijo:
    S. ¿Eres tú el rey de los judíos?C. Jesús le contestó:
    + ¿Dices eso por tu cuenta o te lo han dicho otros de mí?C. Pilato replicó:
    S. ¿Acaso soy yo judío? Tu gente y los sumos sacerdotes te han entregado a mí; ¿qué has hecho?
    C. Jesús le contestó:
    + Mi reino no es de este mundo. Si mi reino fuera de este mundo, mi guardia habría luchado para que no cayera en manos de los judíos. Pero mi reino no es de aquí.C. Pilato le dijo:
    S. Con que, ¿tú eres rey?C. Jesús le contestó:
    + Tú lo dices: soy rey. Yo para esto he nacido y para esto he venido al mundo: para ser testigo de la verdad. Todo el que es de la verdad escucha mi voz.
    C. Pilato le dijo:
    S. Y, ¿qué es la verdad?
    C. Dicho esto, salió otra vez adonde estaban los judíos y les dijo:
    S. Yo no encuentro en él ninguna culpa. Es costumbre entre vosotros que por Pascua ponga a uno en libertad. ¿Queréis que os suelte al rey de los judíos?
    C. Volvieron a gritar:
    S. A ése no, a Barrabás.
    C. El tal Barrabás era un bandido.
    C. Entonces Pilato tomó a Jesús y lo mandó azotar. Y los soldados trenzaron una corona de espinas, se la pusieron en la cabeza y le echaron por encima un manto color púrpura; y, acercándose a él, le decían:
    S. ¡Salve, rey de los judíos!
    C. Y le daban bofetadas.
    Pilato salió otra vez afuera y les dijo:
    S. Mirad, os lo saco afuera, para que sepáis que no encuentro en él ninguna culpa.
    C. Y salió Jesús afuera, llevando la corona de espinas y el manto color púrpura. Pilato les dijo:
    S. Aquí lo tenéis.
    C. Cuando lo vieron los sumos sacerdotes y los guardias, gritaron:
    S. ¡Crucifícalo, crucifícalo!
    C. Pilato les dijo:
    S. Lleváoslo vosotros y crucificadlo, porque yo no encuentro culpa en él. C. Los judíos le contestaron:
    S. Nosotros tenemos una ley, y según esa ley tiene que morir, porque se ha declarado Hijo de Dios.
    C. Cuando Pilato oyó estas palabras, se asustó aún más y, entrando otra vez en el pretorio, dijo a Jesús:
    S. ¿De dónde eres tú?
    C. Pero Jesús no le dio respuesta. Y Pilato le dijo:
    S. ¿A mí no me hablas? ¿No sabes que tengo autoridad para soltarte y autoridad para crucificarte?
    C. Jesús le contestó:
    + No tendrías ninguna autoridad sobre mí, si no te la hubieran dado de lo alto. Por eso el que me ha entregado a ti tiene un pecado mayor.
    C. Desde este momento Pilato trataba de soltarlo, pero los judíos gritaban:
    S. Si sueltas a ése, no eres amigo del César. Todo el que se declara rey está contra el César.
    C. Pilato entonces, al oír estas palabras, sacó afuera a Jesús y lo sentó en el tribunal, en el sitio que llaman «el Enlosado» (en hebreo Gábbata). Era el día de la Preparación de la Pascua, hacia el mediodía. Y dijo Pilato a los judíos:
    S. Aquí tenéis a vuestro rey.
    C. Ellos gritaron:
    S. ¡Fuera, fuera; crucifícalo!
    C. Pilato les dijo:
    S. ¿A vuestro rey voy a crucificar?
    C. Contestaron los sumos sacerdotes:
    S. No tenemos más rey que al César.
    C. Entonces se lo entregó para que lo crucificaran.
    C. Tomaron a Jesús, y él, cargando con la cruz, salió al sitio llamado “de la Calavera” (que en hebreo se dice Gólgota), donde lo crucificaron; y con él a otros dos, uno a cada lado, y en medio, Jesús. Y Pilato escribió un letrero y lo puso encima de la cruz; en él estaba escrito: “Jesús, el Nazareno, el rey de los judíos”. Leyeron el letrero muchos judíos, porque estaba cerca el lugar donde crucificaron a Jesús, y estaba escrito en hebreo, latín y griego. Entonces los sumos sacerdotes de los judíos dijeron a Pilato:
    S. No escribas: "El rey de los judíos", sino: "Este ha dicho: Soy el rey de los judíos".
    C. Pilato les contestó:
    S. Lo escrito, escrito está.
    C. Los soldados, cuando crucificaron a Jesús, cogieron su ropa, haciendo cuatro partes, una para cada soldado, y apartaron la túnica. Era una túnica sin costura, tejida toda de una pieza de arriba abajo. Y se dijeron:
    S. No la rasguemos, sino echemos a suerte, a ver a quién le toca.
    C. Así se cumplió la Escritura: “Se repartieron mis ropas y echaron a suerte mi túnica”. Esto hicieron los soldados.
    C. Junto a la cruz de Jesús estaban su madre, la hermana de su madre, María, la de Cleofás, y María, la Magdalena. Jesús, al ver a su madre y cerca al discípulo que tanto quería, dijo a su madre:
    + Mujer, ahí tienes a tu hijo.
    C. Luego, dijo al discípulo:
    + Ahí tienes a tu madre.
    C. Y desde aquella hora, el discípulo la recibió en su casa.
    C. Después de esto, sabiendo Jesús que todo había llegado a su término, para que se cumpliera la Escritura dijo:
    + Tengo sed.
    C. Había allí un jarro lleno de vinagre. Y, sujetando una esponja empapada en vinagre a una caña de hisopo, se la acercaron a la boca. Jesús, cuando tomó el vinagre, dijo:
    + Está cumplido.
    C. E, inclinando la cabeza, entregó el espíritu.
    (Todos se arrodillan, y se hace una pausa)
    C. Y al punto salió sangre y agua
    C. Los judíos entonces, como era el día de la Preparación, para que no se quedaran los cuerpos en la cruz el sábado, porque aquel sábado era un día solemne, pidieron a Pilato que les quebraran las piernas y que los quitaran. Fueron los soldados, le quebraron las piernas al primero y luego al otro que habían crucificado con él; pero al llegar a Jesús, viendo que ya había muerto, no le quebraron las piernas, sino que uno de los soldados, con la lanza, le traspasó el costado, y al punto salió sangre y agua. El que lo vio da testimonio, y su testimonio es verdadero, y él sabe que dice verdad, para que también vosotros creáis. Esto ocurrió para que se cumpliera la Escritura: “No le quebrarán un hueso”; y en otro lugar la Escritura dice: “Mirarán al que atravesaron”.
    C. Después de esto, José de Arimatea, que era discípulo clandestino de Jesús por miedo a los judíos, pidió a Pilato que le dejara llevarse el cuerpo de Jesús. Y Pilato lo autorizó. Él fue entonces y se llevó el cuerpo. Llegó también Nicodemo, el que había ido a verlo de noche, y trajo unas cien libras de una mixtura dé mirra y áloe. Tomaron el cuerpo de Jesús y lo vendaron todo, con los aromas, según se acostumbra a enterrar entre los judíos. Había un huerto en el sitio donde lo crucificaron, y en el huerto un sepulcro nuevo donde nadie había sido enterrado todavía. Y como para los judíos era el día de la Preparación, y el sepulcro estaba cerca, pusieron allí a Jesús.
    Palabra del Señor